La Asociación de Ayuda Animal y Defensa Natural, Ayandena, tiene en marcha una campaña dirigida a sus majestades los Reyes Magos de Oriente, en la que ruega a Melchor, Gaspar y Baltasar que no incluyan mascotas de carne y hueso entre los regalos que dejarán a los niños el próximo 6 de enero.

La asociación, con sede social en el barrio de Su Emiencia, insiste en que «los animales no son un juguete para entretener a los menores. Conllevan una gran responsabilidad, pues pueden llegar a vivir muchos años y precisan de atención constante en cuanto a alimentación, higiene y educación. Por ello, son muchos los perros y gatos que cuando dejan de ser cachorros acaban abandonados o en la perrera municipal, a la espera de ser sacrificados, ya que ni los niños ni los padres quieren asumir su cuidado», señala Iván Contreras, presidente de la asociación.

Ayandena nace en 2009 bajo el lema de «sacrificio cero» en la perrera municipal, por lo que realizan una importante labor de búsqueda de familias adoptivas o madrinas que quieran hacerse cargo de los animales, perros y gatos particularmente y en edad adulta. En 2012, alrededor de 200 animales fueron adoptados por una familia y casi un 40 por ciento amadrinados. En este último caso, la madrina paga una cuota de dos euros diarios para la alimentación del animal, siendo la asociación la que se encarga del resto de necesidades como vacunación, higiene y educación. Estas cifras han sido posibles gracias a que la entidad colabora con otras protectoras a nivel internacional, ya que «en Sevilla hay poca conciencia social para la adopción de estos animales», subraya Contreras.

Protocolo a seguir

La asociación animal cuenta con una finca de 12.000 metros cuadrados en régimen de alquiler en la que rescatan a los perros del centro municipal. Se trata de animales cuya vida está amenazada ya sea por enfermedad, por edad o por agresividad. A estos canes se suman también los animales abandonados que Ayandena recoge de las calles de la ciudad, aunque el protocolo a seguir en ambos casos es el mismo: «Todos los animales, nada más llegar, se ponen en cuarentena. Posteriormente se realiza la desparasitación tanto interna como externa y a las 48 horas se les pone la primera vacuna. A continuación pasan a un periodo de observación y a los 15 días vuelven a vacunarse. Si el diagnóstico es normal, los animales se agregan al grupo», señala el presidente.

Los animales están divididos por carácter y tamaño, principalmente. Las instalaciones cuentan con amplias zonas de paseo y sólo se encierran para dormir. En el refugio trabajan unas tres personas de manera fija y un grupo de voluntarios con el objetivo de «rehabilitar a los animales que llegan en muy malas condiciones y recuperar sus conductas para que vuelvan a ser seres sociables».

Ayandena insiste en que el número de perros y gatos abandonados que llegan a las instalaciones municipales «crece considerablemente en estas fechas», pues «el Ayuntamiento se afana en limpiar las calles para que nada empañe el discurrir de las cabalgatas, recogiendo muchos animales de la vía pública». Por ello, la dirección de la entidad apela a los ciudadanos para que «sean responsables con sus mascotas, las esterilicen y no las abandonen en la ciudad», para de esta forma conseguir que Sevilla «deje de encabezar las ciudades con mayor tasa de abandono animal de Europa».