El colegio Ruemy, en el Cerro del Águila, ha puesto en marcha este año el programa intergeneracional «Abuelo, enséñame» en el que participan un total de 16 ancianos, una iniciativa que busca «fomentar la solidaridad y desarrollar el área afectiva del niño, proporcionándole una educación en valores basada en el respeto hacia nuestros mayores», declara la directora, Encarnación Sánchez.

Así, cada clase de Infantil y de Primaria -en total 15 unidades- ha «adoptado» a un abuelo residente en la Unidad de Estancia Diurna (UED) La Buhaira, con quienes mantienen un contacto a lo largo de todo el curso escolar. «El cariño entre el abuelo y su clase de alumnos ha fluido de tal forma que se mandan correspondencia a menudo, se felicitan y envían obsequios como manualidades en Navidad, Semana Santa o en cumpleaños, y se realizan visitas recíprocas», apunta la directora.

La iniciativa nació en el mes de noviembre como «experiencia piloto» a raíz de que «la directora de la UED y la orientadora del colegio son amigas y se les ocurrió hacer alguna actividad en conjunto», por lo que aquél «a ver qué pasa» se ha convertido hoy «en un proyecto precioso», al que el centro educativo quiere dar continuidad el próximo curso.

El programa está ayudando a los alumnos del colegio Ruemy a que «sean más conscientes de lo importante que es tener un abuelo, cuidarlo y respetarlo», y para las personas mayores del centro La Buhaira «está siendo una experiencia muy gratificantes, pues les hace sentirse valiosos, reconocidos y les generan gran sentimiento de utilidad», subraya Encarnación Sánchez.

La mayoría de los abuelos adoptivos, entre los que se encuentra un matrimonio, está aquejado por la enfermedad de Alzheimer, por lo que este programa «les motiva para luchar contra su enfermedad, pues mantienen la mente constantemente ocupada, bien sea escribiendo cartas a su clase o realizando manualidades que luego les regalan»

El profesorado del centro escolar también se ha volcado con esta experiencia y cuentan anécdotas como que «a los niños les gusta comentar que su abuelo es el más guapo, el más divertido, que sabe muchas historias, cuentos y canciones y que el suyo es el mejor». Además, señalan que incluso hay cartas enviadas por los alumnos diciéndole a los mayores: «ojalá fueras mi abuelo para siempre».