Los niños del barrio de La Rosaleda de Transportes Urbanos han aprendido hoy la importante labor que realiza Lipasam, protagonizando una demostración del trabajo que diariamente realizan los operarios de la empresa pública de limpieza en las calles de Sevilla. Así, los menores han tenido la oportunidad de ponerse el mono de trabajo, los guantes y las gafas para probar cómo funciona el vehículo de lavado de mobiliario urbano; además de montarse en una barredora y conocer cómo funciona desde dentro.

La Plaza Generalife ha sido el lugar elegido para esta exhibición de maquinaria, que ha contado como público de excepción con los menores del barrio, alumnos la mayoría de los colegios Jorge Juan y Juan de la Cueva. El delegado del distrito, José Miguel Luque, acompañado por el director y subdirectora, José Lugo y María José Gil, respectivamente, también han asistido a esta actividad formativa, que no sólo se ha destinado al público infantil, ya que también ha tenido una sesión dedicada a los mayores.

Así, mientras los niños aprendían los valores del reciclaje y del cuidado al medio ambiente con un cuento, y se divertían jugando a identificar los contenedores con colores y a clasificar los residuos que se deben depositar en cada cubo, los adultos asistían a una charla explicativa en la Peña Cultural La Rosaleda, en la que se ha hablado sobre los distintos tipos de recogida de basura que hay en Sevilla y sobre su funcionamiento.

Mediante una esquemática proyección, una técnico de Lipasam ha mostrado las consecuencias que conlleva para el medio natural la ausencia de separación de los residuos, ofreciendo a los asistentes pequeños consejos para generar menor cantidad de basuras.

Además, durante la exposición, se han resuelto varias dudas respecto al reciclaje, insistiendo en que «en el contenedor amarillo sólo se pueden depositar envases ligeros plásticos, bricks y latas, quedando exentos otros plásticos que no sean envases, como por ejemplo restos de perchas o un muñeco roto».

Igualmente, ha explicado que «en el contenedor azul sólo se pueden echar papeles limpios, sin restos orgánicos, por lo que quedarían exentos por ejemplo las cajas de las pizzas o los clinex usados, que tendrían que tirarse al contenedor de materia orgánica, el que es de color gris». Por último, se ha referido a que «las bombillas o los espejos rotos, pese a ser cristal, no se pueden dejar en el contenedor verde, donde se depositan botellas y botes de vidrio pero siempre sin sus correspondientes tapones o tapaderas».