Luis Montoto Martínez es la tercera generación de una saga de firmas ilustres en el mundo de las letras y el periodismo, en este caso local. Nieto de Luis Montoto Rautenstrauch -titular de una calle en Nervión- se ha convertido en el más relevante historiador del Cerro del Águila, barrio en el que nació y en el que continúa viviendo a sus 83 años de edad.

Su despacho aglutina vivencias propias, recuerdos familiares y crónicas de los acontecimientos más relevantes de la ciudad en los últimos dos siglos, una encomiable tarea que comenzaron sus antepasados y que él continúa día a día. «El gusanillo articulista me vino de mi tío Santiago Montoto, quien allá por 1930 publicó en ABC de Sevilla la historia de las calles de la ciudad. Como también me gustaba escribir, se me ocurrió hacer lo mismo pero centrándolo en mi barrio».

Su mirada ha sido fiel testigo del desarrollo y evolución de un barrio que eclosionó a raíz de la fábrica textil de Hytasa, pero que nació en 1929: «Esto era un campo baldío, pero con motivo de la Exposición Iberoamericana llegaron muchos trabajadores que acabaron estableciéndose aquí», comenta Montoto.

«El Cerro era propiedad de Pablo Armero, quien vendía las parcelas, y el trazado de las calles fue obra de los arquitectos Aníbal González y Juan Talavera», relata. Recuerda, además, que su padre compró un terreno y construyó su casa donde, actualmente, él sigue residiendo.

Evolución del Cerro del Águila
Luis Montoto asegura que se encierra en su despecho y que, inevitablemente, «los recuerdos comienzan a aflorar». Revive, con cierta nostalgia, su niñez, cuando era alumno primero del colegio particular de Doña Juliana y después de los Escolapios de Sevilla y  del San Francisco de Paula, donde compartió pupitre con otros sevillanos ilustres como Joaquín Sainz de la Maza o del catedrático de la Universidad de Harvard, Francisco Márquez Villanueva.

Su niñez la pasó feliz, «jugando al fútbol con pelotas de trapo en las calles terrizas, donde rara vez veías pasar un coche y donde constantemente dejábamos a las casas sin luz, ya que los cables eran un blanco fácil para los balonazos», recuerda con una sonrisa. El fútbol ha sido otra de sus pasiones, de hecho, señala que «me metieron a trabajar en Hytasa sólo para que formara parte del equipo de fútbol».

Su vida profesional la desarrolló Luis Montoto en el Instituto Nacional de Prevención, donde se jubiló en el año 92. Durante toda su trayectoria profesional asegura que «el Cerro ha cambiado mucho: La calle Afán de Ribera es la Sierpes del barrio, pero ya apenas quedan comercios antiguos». Las tiendas de comestibles «en las que comprabas una peseta de azúcar y dos reales de aceite» han desaparecido por grandes firmas de supermercados, «los coches lo han invadido todo y los cines fueron absorbidos por constructoras para la edificación de viviendas».

Ahora, asegura que «mi día a día es mi casa, y pasar un tiempo con los amigos que me quedan de la época, recordando tiempos de antaño». Siempre que tiene tiempo se pone a escribir y a indagar en la historia de personajes que dejaron huella en el barrio, ya que manifiesta tajante que «el Cerro es cuna de grandes artistas».

A su larga edad continúa volcado en todas y cada una de las actividades que se siguen organizando en el barrio, aunque cuenta con dos asignaturas pendientes: «digitalizar sus documentos y pasar el testigo historiador a uno de sus diez nietos».