El Distrito Cerro-Amate ha declarado que «actuará de inmediato» respecto a los carros de chatarra que permanecen «aparcados» en el barrio de Madre de Dios, y ha manifestado que está tan sólo «a la espera de la comunicación de las zonas concretas del barrio en las que hay que intervenir para eliminar de la vía pública estos objetos».

Se trata de la respuesta a la queja manifestada por los vecinos de Madre de Dios en la que han expresado su temor a que el barrio «se convierta en un aparcamiento indiscriminado de carritos de chatarra», ante la aparición en distintas calles del entorno de varios carros de la compra usados para este fin ocupando parte de la vía pública.

El presidente de la asociación de vecinos y mayores Constelaciones, Rafael Amarillo, ha declarado que en las inmediaciones a la sede de la entidad «hay tres carros aparcados, bien amarrados a las farolas o los árboles: Uno de ellos se sitúa en la Plaza Constelaciones, otro en la Plaza Andrómeda, al lado de un parque infantil; y otro más en la calle Escultor». Además, «junto a ellos se depositan restos metálicos, como por ejemplo un somier de una cama o restos de una valla metálica, objetos cuya finalidad suponemos que será la venta al peso como chatarra, pero que conllevan un peligro para los viandantes, quienes pueden tropezar con ellos o incluso llegar a pincharse», ha explicado el presidente.

Amarillo ha asegurado que los vecinos desconocen a quiénes pueden pertenecer esos carros, pues «algunos llevan ahí amarrados más de 20 días sin moverse y sin que nadie los reclame», por lo que ha señalado que «nos preocupa que la situación vaya a más y que en las próximas semanas se multipliquen la cantidad de carros depositados en la vía pública, a sabiendas de que Madre de Dios es uno de los barrios más castigados por el desempleo y la crisis, por lo que hay muchos ciudadanos que se tienen que ganar la vida recurriendo a la venta de chatarra».

Para el representante vecinal el problema principal de esta situación radica en «la mala imagen del barrio, el deterioro de infraestructura pública como las farolas o el posible daño que se pueda causar a los árboles», aunque sobre todo ha incidido en «el riesgo que supone para los más pequeños, pues hay un carro de la compra aparcado muy cerca de un parque infantil y los niños no ven nunca el peligro, por lo que ya hay alguno que se ha cortado por tocar estos objetos metálicos».

Los vecinos han puesto en conocimiento del Ayuntamiento de Sevilla esta situación llamando al número de atención municpal 010.