El Distrito Cerro-Amate ha cerrado un acuerdo para que se nombre como calle Estribor a la vía conocida actualmente como Camino de Su Eminencia, una calle paralea a la SE-30 que pertenece a la barriada Jesús, María y José, comprendida entre las calles Proa y Ramón Areces.

El delegado del distrito, José Miguel Luque, ha aclarado que «debido a una confusión por parte del Servicio de Estadística del Ayuntamiento de Sevilla, se entendió que debía nombrarse como calle Estribor el final de la Avenida de Andalucía, cuando ese rótulo ya estaba asignado a la calle de la barriada Jesús, María y José, aprobado en el pleno municipal, ya que la actual Camino de Su Eminencia provoca errores con otras vías como Carretera de Su Eminencia debido a su parecido, según han denunciado los vecinos».

A este respecto, el Grupo Socialista ha declarado que «nos hemos puesto en contacto con la asociación de vecinos de Jesús, María y José y nos ha comunicado que ven muy positivo que se lleve a cabo esta rectificación, aunque han pedido que se realice cuanto antes», pues según el portavoz socialista, «la entidad ha señalado que la rotulación definitiva de varias calles, que llevan años sin rótulo, estaba prevista hace meses, por lo que ha insistido en que se aceleren los trámites necesario para ello».

Por su parte, el delegado del Cerro-Amate ha explicado que la rotulación pendiente en las calles está contemplada en «un expediente único», por lo que era necesario previamente «aprobar esta modificación de nomenclatura para que se incluya en ese documento y se proceda a la rotulación de todas las calles», una actuación que ha demorado la ejecución prevista.

La presidenta de la asociación vecinal, Esperanza Jiménez, explicó a Sevilla Ciudad los problemas derivados de vivir «en una calle sin rótulo y, por tanto, sin nombre; o lo que es lo mismo, en una calle que no existe en el callejero de Sevilla». Así, indicó que «la correspondencia no llega nunca, ya que ni los carteros ni los mensajeros son capaces de encontrar las direcciones de estos domicilios al carecer de rótulos», y añadió que «lo peor es que ni siquiera los residentes, la mayoría de avanzada edad, tienen claro cómo se llaman las calles dónde viven, pues ha habido varias propuestas de nombres, por lo que estos vecinos se limitan a decir que residen en la calle central del barrio».

La falta de nomenclatura conlleva también un riesgo añadido en cualquier situación de peligro, ya que «si un vecino de esta zona se pone enfermo, no habrá forma de que la ambulancia dé con su domicilio». A este respecto, Esperanza Jiménez aseguró que «ya hemos tenido algún susto en el barrio, por lo que hemos tenido que llamar a emergencias y esperar a los servicios sanitarios en la calle Voluntariado, que es de las más conocidas, y desde allí llevarlos al domicilio correspondiente».