La asociación de vecinos Parque Estoril del barrio del Cerro del Águila se muestra muy «satisfecha» con la actuación realizada por Parques y Jardines durante las tres últimas semanas que ha dado como resultado «la eliminación de los árboles secos y podridos de alrededor y el interior de la plaza Miguel Hernández y la plantación de un número significativo de nuevas especies en su lugar», ha señalado la presidenta de la entidad, Carmen Petit.

Se trata de una labor que los vecinos «llevábamos demandando desde hace mucho tiempo, ya que los árboles se encontraban en muy mal estado y suponían un peligro para los viandantes, pues en los días de aire se caían grandes ramas que nos obligaba a llamar a los bomberos cada dos por tres», ha señalado la representante vecinal.

Además, el trabajo de Parques y Jardines se ha completado con «la limpieza de los alcorques eliminando los tocones» y con la plantación de «50 nuevos árboles con la ayuda de tutores para que crezcan rectos y fuertes», ha explicado Petit.

Como complemento a esta actuación municipal, la asociación ha repartido y pegado carteles por el barrio informando de qué especie son los nuevos árboles, instando a todos los vecinos a «ejercer un riguroso cuidado sobre estas especies, para que agarren bien en la tierra y el día de mañana se conviertan en árboles vigorosos que puedan dar sombra a los usuarios de la plaza».

En estos carteles se puede leer que los árboles son originarios de China, Japón y Corea, y que vulgarmente se conocen con el nombre de «árbol de los farolillos». Es una especie que puede alcanzar «hasta los diez metros de altura» y que echa «flores en grandes panojas de color amarillo», según ha señalado la entidad vecinal.

Tras estos trabajos, la asociación ha solicitado al Ayuntamiento de Sevilla «más atención para el huerto del Parque Estoril», un parterre de unos 120 metros cuadrados que cuenta con plantación de pimientos, berenjenas, tomates y calabazas y que «actualmente carece de cuidador, por lo que se está deteriorando a pasos agigantados desde que se fue la jardinera que velaba por él», ha concluido Carmen Petit.