Los vecinos del Distrito Cerro-Amate están dispuestos a declararle la guerra a los excrementos caninos que quedan esparcidos por las aceras, lo que obstaculiza enormemente el tránsito de peatones que se ven obligados a sortear las deposiciones para no pisarlas.

El portavoz de la asociación de vecinos Al-Quivir del barrio de Rochelambert, Valentín Suárez, llevó una propuesta al pleno de la junta municipal, celebrado el pasado 9 de enero, para que «se tomen las medidas oportunas para erradicar esta lacra que está afectando a los vecinos de este barrio y, me consta, que también a los del resto de barriadas del distrito».

El representante vecinal explicó que las campañas de concienciación que se están realizando desde hace meses en la entidad vecinal, solicitando a los propietarios de los animales a recoger los excrementos con las bolsas que la propia asociación regala resultan «insuficientes» a tenor de los resultados conseguidos. Por ello, pidió a la junta municipal, que preside el delegado José Miguel Luque, «más contundencia», instando al Ayuntamiento de Sevilla a incrementar el personal sancionador por incumplimiento de la normativa de Limpieza Pública y Gestión de Residuos Urbanos en Sevilla.

En este sentido, Al-Quivir reclamó la colocación de «placas disuasorias en Rochelambert como las que se han instalado en el casco antiguo de la ciudad, que informan a los dueños de los perros de la sanción a la que se podrían enfrentar si no recogen las deposiciones de sus animales».

En el mismo sentido se pronunció el representante de los vecinos de Su Eminencia, Alberto Sobrino, que explicó que «en esta época de crisis lo que de verdad duele es que te toquen el bolsillo, por eso habría que multar mucho más a los ciudadanos incívicos que no se responsabilizan de sus animales y que contribuyen a la suciedad de las calles, porque las campañas informativas no están calando en el comportamiento de estas personas».

Desde el partido socialista se pidió «más policía a pie por los barrios del distrito» para pillar in situ a los infractores de la normativa de limpieza, y desde el partido popular se incidió en que, pese a las campañas y las sanciones, «se trata de un tema de concienciación ciudadana».

El PP explicó que se han repartido muchos folletos y que se han multado a dos vecinos del distrito por no recoger los excrementos caninos.  A este respecto, añadió que «el propio delegado del distrito, acompañado por el director y la subdirectora, han denunciado una acción de este tipo. Nosotros no podemos actuar como policías, pero sí que podemos denunciar a nuestros vecinos más incívicos», subrayó.

Respecto a las placas disuasorias, se explicó que se van a colocar 400 en distintos barrios de la ciudad, y una de ellas va en la calle Canal. Aparte, se recordó el programa educativo que lleva a cabo Lipasam con el objetivo de acercar, tanto a los alumnos de los centros escolares como a asociaciones vecinales u otros colectivos, la problemática del abandono de los excrementos, lo que ofrece una imagen negativa de la ciudad, dificulta las tareas de limpieza, ocasiona numerosas molestias a los ciudadanos y constituye un riesgo de contagio de enfermedades.

La propuesta para incrementar la lucha contra las cacas de perro en la vía públia fue aprobada por unanimidad por los representantes de la junta municipal en pleno.