La asociación de vecinos Doctor Antonio Cortés, del barrio La Rosaleda de Transportes Urbanos, ha solicitado al distrito Cerro-Amate aumentar la dotación de equipamientos de la Plaza del Generalife.

En concreto, el presidente de la entidad, José Arias, ha declarado que «hemos solicitado que se incremente el número de bancos en la plaza, ya que este entorno es uno de los puntos de reunión más concurridos que tenemos en el barrio, donde acuden todos los días desde personas mayores hasta padres con sus hijos o jóvenes a jugar al balón». Precisamente, con el objetivo de «dispersar a los chavales de la plaza, trasladándolos a otras instalaciones más adecudadas para jugar al fútbol» es por lo que la asociación ha requerido un mayor número de bancos, ya que «se ha dado el caso de que han dado algún que otro balonazo a las personas que se encontraban disfrutando o descansando en este entorno».

Además, la entidad vecinal ha demandado también la colocación de una fuente de agua potable ya que «carecemos de este tipo de infraestructuras la barriada, cuando todo el casco antiguo está plagado de ellas, y la Plaza del Generalife es un entorno idóneo para esta dotación», ha señalado el representante vecinal.

En otro orden de cosas, la asociación ha denunciado «el exceso de velocidad» en algunas calles del entorno que soportan bastante tráfico, por lo que ha insistido en «la necesidad de instalar señales de limitación o, en su caso, resaltos que obliguen a los conductores a pisar el freno en la calle Rosaleda, antigua Tomás Pardo López, a la altura del colegio Jorge Juan, y en la Avenida General Ollero a la altura de la farmacia o en la Avenida del Parque Amate».

Por último, la entidad vecinal se ha referido a la cantidad de «contenedores de basura que se acumulan en la Avenida General Ollero esquina con la calle Tamar», por lo que ha reclamado «la dispersión de los cubos y que se reparta por las calles adyacentes», ya que esta concentración «provoca olores bastante desagradables durante todo el año, por no hablar durante los días de la huelga de Lipasam, y da una mala imagen de esa zona, con las consecuentes quejas de los residentes más cercanos», ha concluido Arias.