El centro de educación permanente de adultos Manolo Reyes, situado en la barriada Nuestra Señora del Águila, lleva casi 30 años cubriendo las carencias educativas de los jóvenes y mayores del distrito Cerro-Amate, dándoles una segunda oportunidad, tanto para competir en el mercado laboral con mejores herramientas, como para satisfacer sus necesidades cognitivas y contribuir así al desarrollo personal de cada individuo.

Es el caso de Paco Navarro, vecino del barrio Juan XXIII, quien a sus 55 años ha decidido «volver al cole» para sacarse el título de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) ya que «soy el segundo de doce hermanos y no pude terminar mis estudios porque me tuve que poner a trabajar para ayudar en mi casa. He estado trabajando de camarero casi toda mi vida, pero desde 2010 estoy en paro, así que he visto la oportunidad de prepararme y de acabar ahora lo que no pude entonces, pues siempre me ha gustado estudiar».

Paco es compañero de clase de Francisco Tirado, de 41 años y residente en el Cerro del Águila, quien se ha matriculado en el centro de adultos para sacarse el título de Secundaria y para superar la prueba de acceso a la universidad para mayores de 25 años, ya que su objetivo está en «estudiar derecho y criminología» porque «siempre he querido hacerlo, pero cuando eres joven no piensas en la importancia de los estudios. Viendo cómo está el mercado ahora creo que es necesario, pues yo sólo cuento con el graduado escolar y, aunque actualmente trabajo como seguridad privada, no sé qué puede pasar mañana, por lo que es mejor estar bien preparado».

Como ellos, un total de 170 alumnos con más de 18 años acuden diariamente a clases para obtener su título educativo, un número «que ha crecido significativamente conforme ha aumentado el paro en los barrios del distrito, pues en alguna modalidad hemos duplicado la cifra de matriculados», declara el director, José María López.

El centro Manolo Reyes es una sección del Centro de Educación Permanente de Adultos América, y desde el año 86 está habilitado para usos educativos. En un principio, en el edificio sólo se impartían clases de alfabetización pero a lo largo de los años «hemos ido adaptándonos para cubrir todas las necesidades de los barrios y para atender fenómenos como la inmigración». Por ello, hoy día, además del título de la ESO y el acceso a la universidad para mayores de 25 y de 45 años, «se imparten también clases de español para extranjeros y realizamos distintos talleres, entre ellos, uno de iniciación a la informática y otro sobre historia y literatura», señala el director.

Para contribuir a la calidad educativa, el edifico ha sido recientemente remodelado por el Distrito Cerro-Amate, quien ha realizado la renovación de la instalación eléctrica y la reestructuración de espacios, dotando el inmueble de una nueva puerta de entrada con el objetivo de habilitar el antiguo acceso como salida de emergencia.

Se trata de la primera actuación de reformas realizadas en el edificio desde su origen, pese a que las peticiones de mejora de la directiva se venían repitiendo desde hace una década. No obstante, José María López afirma que de estas actuaciones «aún quedan flecos pendientes, como la colocación de las puertas en las aulas y la habilitación de un espacio en la entrada que sirva como conserjería». Unos trabajos que López espera «que puedan llevarse a cabo en el presente ejercicio 2013, así como la renovación de las ventanas, que son antiguas y muy pequeñas, lo que impide la correcta iluminación natural y ventilación de las aulas», concluye el director.