La ciencia y el arte no son enemigas, más bien todo lo contrario, son perfectamente complementarias y, para el que no entienda la similitud, puede visitar el museo Príncipe de Asturias, que tiene sede en Torreblanca.

Parece que el centro educativo Príncipe de Asturias es un amante de los estrenos y es que no hace ni dos semanas que les cedieron la casa de la portera y ya la han reestructurado para convertirla en un museo. «Coincidimos con el electricista, tapando huecos y pintando, ha sido muy precipitado pero hemos conseguido un muy buen resultado» explica Francisco López, jefe de estudios del colegio.

¿Y por qué tanta prisa? Pues porque había una interesante lista de artistas que esperaban para exponer sus obras y, ya saben, que no se puede dañar el ego de un artista y un retraso puede considerarse un ninguneo sin arreglo. Pero estos artistas son muy especiales, no se le caen los anillos por echar una mano, de hecho les encanta formar parte del proceso. Además de trabajar sus obras, echaron una mano con las salas de exposiciones. El resultado, magnífico.

Desde el Guernica hasta Las Meninas, de Van Gogh a Gustav Klimt, obras mundialmente conocidas pero con un aspecto diferente, en estas versiones la imagen principal tiene un aspecto similar al autor «menudito» que la ha creado. Obras que hagan referencia a la ciencia pero que sean arte en estado puro, porque «hasta explicar el sistema solar, siendo algo científico, tiene mucho de arte».

Con esa temática y con la ayuda de profes y alumnos de la Facultad de Magisterio, este jueves y este viernes las mañanas del Príncipe de Asturias serán menos lectivas para ser más artísticas, más científicas. Con sus salas y sus talleres, es un museo en toda regla, al que sólo le falta la visita inaugural del propio Felipe de Borbón, aunque todo se andará.