Acostumbrados a ver el naranja, el verde o el amarillo como colores «ya hechos» es difícil creer en que cualquiera puede crearlos. Eso es lo que han aprendido los alumnos del Príncipe de Asturias durante sus jornadas «ConCienciArte».

Colores primarios, secundarios y terciarios, algo que para muchos era hablar en otro idioma hoy ha sido perfectamente comprensible gracias a uno de los talleres que ha acogido las jornadas «ConCienciArte» organizadas por el Príncipe de Asturias. Ordenadamente, organizados por ciclos, han ido pasando por el aula de atención a la diversidad, para conocer los secretos de los colores.

El azul y el amarillo se convertían en verde, a su vez el amarillo y el rojo en naranja, un puro truco de magia que asombraba a todos y les hacía sentir un poder desconocido sobre lo que siempre creyeron que «ya estaba inventado». Mediante cuentos o un video han ido conociendo la importancia de los colores y su origen. Y a raíz de ahí han sido ellos mismos los que los han tratado e investigado sobre ellos «es un taller lúdico en el que aprenden experimentando» explica la Inma Cuendes, profesora de educación para la diversidad.

Al finalizar el taller se propone un experimento de lo más interesante. Los ingredientes son leche entera y un bastoncillo de los oídos impregnado con gel antigrasa. Se coge un vaso de leche, se echa en él un par de gotas de dos colores primarios, luego se introduce el bastoncillo con quitagrasas. El resultado es muy curioso porque al ser una leche con grasa hace que los colores no se mezclen pero, en el bastoncillo, comienzan a aparecer distintos colores frutos de la mezcla. «Se quedan alucinados y además les hace pensar porque luego les decimos que si la leche fuese sin grasa ¿qué pasaría? y ellos pues te explican y se nota que lo han entendido».

No es el único taller que se imparte en estas jornadas en las que ciencia y arte van de la mano. Un taller de restauración de la mano de los alumnos de bellas artes u otro de escritura japonesa, son algunas de las actividades que pueden disfrutar, no solo los alumnos, sino los padres que el lunes vayan a ver la gran labor que realizan sus hijos en el aula.