El barrio sevillano de Torreblanca ha quedado marginado por las administraciones en lo que a programas de empleo se refiere, de los que ya no queda uno solo tras vencer el Redes la pasada semana. Y ocurre esto, precisamente, cuando el paro sacude con más crudeza a esta zona de la capital andaluza, donde más ha crecido la tasa de desempleo en los diez últimos años a causa de la crisis del ladrillo. Ésta ha azotado a esta barriada más que a ninguna otra al tratarse de una enorme cantera de albañiles y encofradores, que tras reventar la famosa «burbuja» inmobiliaria pasaron a engordar las listas del Servicio Andaluz de Empleo (SAE) al carecer en buen número de titulación o formación media o superior.

Torreblanca, de esta manera, ha alcanzado los índices de paro del Polígono Sur o de Tres Barrios (Candelaria, Pajaritos y Madre de Dios), donde ya llevaban años con esos números asentados. En este barrio, sin embargo, la cifra viene creciendo como en ningún otro desde 2005 y la tasa se sitúa ya en el 48%. Siendo ese un registro grave, cuando el análisis se centra en la tasa de paro juvenil -menores de 35 años- la cifra se sitúa en un indecente 60%, un número que permite percibir el grado de desesperanza tan enorme que sufren los más jóvenes del vecindario.

A las escasas opciones de la población activa en Torreblanca se suma ahora la tremenda desidia por parte de las administraciones. Porque, pasados los procesos electorales local y autonómico, no ha quedado un solo programa de empleo activo en el barrio. La semana pasada se agotó el Redes. Y ya no quedaba ni rastro del Andalucía Orienta de la Junta de Andalucía, que tiene las competencias de empleo y que debe destinar nuevos presupuestos para que este programa se reinicie. Al no hacerlo, no sólo están sin formación los jóvenes del barrio que la necesitan sino que también se han quedado sin empleo las entidades que imparten esos cursos y sus orientadores laborales. Tampoco queda rastro del programa CAPI, de acceso a internet para búsqueda de información laboral y en el que sólo asesora ahora la Fundación ADE, única entidad que mantiene un punto de información y formación en Torreblanca. Se trata de una escisión de la Fundación Gerón, que ha terminado por arrojar la toalla en esta zona de la ciudad por los impagos constantes del Gobierno andaluz.

También quedaron desmanteladas las escuellas taller y los talleres de empleo, que concluyeron en junio. Se pagaban por la Junta al 70% y el Ayuntamiento al 30%, pero las batallas políticas entre ambas administraciones, de signo contrario hasta el pasado junio, sobre qué había que pagar, cuándo y cómo dejó estos proyectos sin respaldo financiero. Tanto que en estos momentos no hay talleres ni escuelas de formación, y hasta la maquinaria que servía para las prácticas ha sido desmantelada. Ese es el panorama que la clase dirigente ha pintado para los parados de Torreblanca, que ya son legión.