María José Martínez ha vivido la feria desde antes de nacer. De padres sevillanos amantes de las tradiciones de esta ciudad, entre ellas, la feria, no cabía la menor duda de que la hija sabría interiorizar ese sentimiento. Una pasión por la fiesta de abril sigue pasando de generación en generación.

Juan Manuel y Mari Trini tienen dos hijas, María José e Inmaculada. La mayor, María José, se casa con Fernando y tienen dos hijos: Pablo y María, pero no solo eso, una tercera viene de camino. Entonces, si Juan Manuel y Mari Trini son de los que, teniendo en cuenta la exageración sevillana, llegan para la cena del pescaito y se van tras los fuegos artificiales, estaba claro que sus hijas iban a considerar esta manera de vivir la feria como una tradición familiar. Y así ha sido.

Los trajes se planchan y lavan días antes de que llegue la fecha señalada. La percha del burro esta cubierta de principio a fin. Vestidos de todos los colores y estilos están preparados para pasear por las calles del ferial. Y cuando se dice de todos los colores y estilos también se incluye tamaños, porque la más pequeña de esta familia, María, tiene tan solo dos añitos y desde el año pasado ya luce un traje de rayas rosas idéntico al de su mamá -gracias a la habilidad de la abuela con el hilo y la aguja-.

Así que bien, teniendo este perfil de la familia Martínez y la siguente generación, ya se hace uno la idea de cómo es el ritmo actual de esta familia sevillana, cada vez más grande. Pero para aquel que le parezca algo exagerado considerar a esta familia como feriantes de los pies a la cabeza, aun hay más datos a tener en cuenta. Uno de ellos es que esta familia vive a 13 kilómetros de la feria, en Sevilla Este. Kilómetros que no son nada, la feria para ellos esta al lado de casa, todas las ferias desde hace años, se reserva un aparcamiento por los alrededores del Real para ir todos en el gran coche familiar a Los Remedios.

Otro dato, que ya se puede suponer por lo anteriormente nombrado, es que la edad es irrelevante para disfrutar de la fiesta. Pablo con cinco años ya es un completo feriante, María con dos luce el arte de una flamenca por los cuatro costaos y la que verá la luz en Junio ya ha escuchado más sevillanas que muchos otros en toda su vida. Pero lo mejor de esta familia del Este de la ciudad, es que la feria es mucho más que una tradición hispalense, mucho más que una fiesta de bebida, comida y baile, mucho más que una reunión entre amigos, la feria es una razón más por la que estar juntos, un motivo por el que comer, reir y hablar todos en familia. Los Martínez son mucho Martínez y van del Este al oeste por Abril, pero siempre unidos.