Más de 150 árboles. Esa es la cifra que manejan los miembros de Ecologistas en Acción-Ciudad de Sevilla, y con la que cuantifican la reciente tala de pinos «y cipreses» en el sector sur del Parque Infanta Elena de Sevilla Este.

Justo en línea con el tendido eléctrico que atraviesa la extensa zona verde, se observan ahora espacios yermos donde antes se alzaban altos troncos y espesas ramas, las que según Parques y Jardines suponían un peligro por contacto con el cableado.

Simbólica clavada de banderas / V.G.

Simbólica delimitación con banderas / V.G.

Sin embargo, los ecologistas hispalenses no comparten los motivos ofrecidos y califican de «arboricidio» y de «daño crónico a la ciudadanía» esta actuación que nace del anterior equipo de Gobierno municipal.

Para ello, convocaron en la tarde de ayer un acto de denuncia que logró reunir a una veintena amplia de personas, entre vecinos y representantes políticos, como Daniel González Rojas, líder del Grupo Izquierda Unida-Los Verdes, así como miembros de Podemos (Sevilla Este), entre los cuáles figuró el historiador Marcelo López Rodenas.

Clavando unas simbólicas banderas negras, fueron indicando los puntos donde se hubiera talado un especimen. «Habíamos traído 50 banderolas, por los datos oficiales, pero aquí hay muchos más huecos», explicó Laura Soler, portavoz de la organización federal.

En los espacios se han plantado arbustos de bosque mediterráneo, como adelfas, «una buena elección en un pésimo momento. Se debería haber hecho en otoño, pues no creo que sobrevivan mucho tiempo con estas temperaturas», añadió mientras comprobaba, puñado en mano, que la tierra tenía «ya poca humedad».

Sin embargo, el gran interrogante lo ponen en la causa. «Se ha dicho que quería evitarse el roce con las líneas de alta tensión, pero todos los años se han podado los árboles y nunca ha pasado nada», comentó Soler.

Espacio libre tras la tala del Parque Infanta Elena / V.G.

Espacio libre tras la tala del Parque Infanta Elena / V.G.

De hecho, es la solución que entienden más lógica: «una poda de mantenimiento y, en caso absolutamente necesario, una sustitución progresiva de la flora».

Los ecologistas afirmaron haber recibido otras versiones, que apuntaban a las raíces de los pinos. «En el Parque del Alamillo las raíces crecían enrollándose alrededor del tronco, y el riesgo de desprendimiento del mismo ante una racha de viento era real. Aquí salta a la vista que no», explicó por su parte Alejandro Cuetos, otro portavoz.

Algunos de los asistentes, como López Rodenas, criticaron además que el parque Infanta Elena haya «estado cerrado al público durante tres semanas» con motivo de estos trabajos.

Un oasis en la ciudad

Y es que se trata del gran lugar de esparcimiento de Sevilla Este, con 9 hectáreas disponibles para el ejercicio, humano y canino, la convivencia y el contacto con la naturaleza.

Se trata de una auténtica masa forestal de pinos y coníferas repoblada en 1998, tras casi veinte años del proyecto fallido de contar con una zona verde en La Ranilla.

Laura Soler, a la derecha de la pancarta que sostienen, entre otros, Daniel González Rojas / Vanessa Gómez

Laura Soler, a la derecha de la pancarta que sostienen, entre otros, Daniel González Rojas / Vanessa Gómez

Aunque hay varios puntos con maquinaria para gimnasia sin carga o estiramiento, el uso deportivo más habitual del recinto es el de los corredores.

Laura Soler alerta del problema que presentan los tocones, no arrancados y «camuflados por la propia maleza que cae de los árboles» y que de no divisarse «pueden provocar caídas serias».

Entretanto, la entidad y los vecinos tratarán de que no se repitan estas situaciones «pues el daño ya está hecho». El concejal González Rojas definió la situación como «el último regalo de Zoido en materia de Parques y Jardines» y aseguró haber advertido «a Espadas que su grupo está muy pendiente de la cuestión ecologista», aunque se siente esperanzado con la nueva alcaldía.