El domingo amanecía cubierto, nubes negras acechaban y así estuvieron durante toda la jornada. A veces chispeaba, se calmaba y tras las nubes se podía intuir un rayo de sol. Pero en general, el viento, la bajada de la temperatura y las contadas gotas que caían parecían querer estropear las actividades que estaban organizadas en los parques.

El parque Infanta Elena ofrecía una jornada de taichí y Chi Kung en la que conocer un nuevo método de ejercicio físico, compartirlo con otras personas y realizarlo al aire libre. Por contra, el Tamarguillo ponía en escena una obra de teatro que pretendía convertir el anfiteatro en el centro de las artes escénicas durante al menos una hora.

Las actividades cerradas, el cielo también. A las once de la mañana el Tai Chi comenzaría retando así a esas nubes que parecían querer estropear los planes del los vecinos del Este. Aunque comenzó a chispear y el viento azotaba, la actividad continuó, porque el mal tiempo no podía con las ganas de los asistentes de desconectar y aprender.

A las 13 horas el telón se abriría, pero el celaje no. En el Tamarguillo ya estaban listos los actores y habían llegado algunos curiosos a las inmediaciones. El frío frenó a muchos de aparecer por allí, pero otros valientes no faltaron a la cita.

Así que el tiempo truncó el éxito al que nos tiene acostumbrada la extensa programación de «El parque para disfrutarlo» pero la borrasca no pude hacer lo suficiente como para suspender las actividades. El tiempo no puede con el Este.