Los inquilinos de las viviendas sociales de «El Parchís», en Sevilla Este, tienen abierto un nuevo frente: el impago de las cuotas de comunidad. La consecuencia principal de este hecho es la imposibilidad de abonar cualquier gasto que surja, desde el mantenimiento de los ascensores o la reparación de desperfectos hasta el servicio de limpieza, hoy inexistente.

Estas 158 viviendas -el grupo SE-7124-, en régimen de alquiler y de titularidad de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA) -antigua EPSA-, fueron adjudicadas en noviembre del 2000. María y Dolores son dos vecinas que han accedido a contar a ABC, bajo identidad anónima por miedo a las represalias, lo que está sucediendo en este núcleo residencial que, como aseguran, «si la Junta no lo remedia, se convertirá en la otra Tres Mil Viviendas».

Al menudeo de droga y la falta de civismo se le suman ahora los problemas derivados del impago de la comunidad. «El primer año de convivencia acordamos que los vecinos la administraríamos. Pero vimos que a menudo faltaba dinero. Descubrimos entonces que el vecino encargado había robado hasta 600 euros de la caja», afirman.

Desde noviembre de 2001, decidieron confiar en un administrador profesional. «A partir de ahí parecía que las cosas se hacían correctamente. Cuando un vecino debía más de tres cuotas, el administrador emitía una comunicación a EPSA y la Junta rápidamente enviaba avisos de desahucios, cuestión que amedrentaba a los vecinos, que de inmediato pagaban lo que debían», afirman.

Sin embargo, desde hace más de cinco años, según cuentan, a pesar de que el administrador informaba a la Junta repetidamente de que la situación de «El Parchís» se iba degradando y que cada vez eran más los vecinos que debían cuotas, «la Junta comenzó a mirar para otro lado». «Hay vecinos que realmente no pueden hacer frente al pago de la comunidad. Otros muchos, a los que vemos continuamente en vehículos de alta gama, con joyas y ropa de marca, dudamos de que no puedan pagar los 30 euros mensuales». Como ejemplo, a día de hoy, hay bloques de 21 viviendas en que tan sólo cuatro vecinos tienen al día sus pagos.

La comunidad es incapaz de sufragar una mínima labor de mantenimiento. «Llevamos años con las puertas de los bloques averiadas, las escaleras sin barandas porque roban el hierro para venderlo, el patio con la solería levantada, pero es que no hay dinero para arreglar nada. Es desesperante». En junio de 2014, el administrador decidió abandonar «El Parchís» ante la imposibilidad de cobrar sus honorarios.

AVRA propuso entonces que los vecinos volvieran a hacerse cargo de la comunidad, pero sólo tres bloques accedieron. El resto teme que vuelva a desaparecer el dinero de la caja. «Queremos que la Junta vuelva a poner orden y no nos deje de lado. Que conozca realmente qué vecinos pueden pagar y cuáles no. Si tienes una televisión que bien podría ser un cine, es que no sufres tantas calamidades para pagar la comunidad, pero eso no lo sabe la Junta porque no se implica».