El parque del Tamarguillo es un paraje envidiable, no por sus 96 hectáreas de zona verde sino por su riqueza en fauna y flora. A los huertos se suma una familia de pavos reales, otra de gansos y una gallina muy especial que está a la espera de una pareja que le haga compañía.

Lo que hace tres años era 96 hectáreas de malas hierbas y matojos, hoy es un parque urbano en el que se dan cita cientos de vecinos del distrito y de toda la provincia. Con nuevos caminos, unos huertos bien cuidados y un paisaje envidiable, este parque se está convirtiendo en un rincón de referencia en la ciudad. Y aún hay algo más que lo hace especial o, mejor que algo, «alguienes».

Las dos parejas de gansos que se soltarón en el lago hace dos años, cuando empezó a arreglarse el parque, han puesto huevos y de los huevos han salido tres crías que se han convertido en la atracción principal del parque. Los dos machos delante, en medio las crías y las mamás de guardaespaldas, así se pasea esta familia tan peculiar que alegra las caras de los visitantes. Concretamente son ansares comunes, también conocidos como ocas, pero con un nombre u otro, son dignos de ver en sus chapoteos por el lago.

Estos ansares no son los únicos animales que habitan el parque. Ocho pavos reales son otro punto de atención, tres machos y cinco hembras, a cada cual más bonito, son objeto de miradas y fotos. Entre ellos, dos albinos, una característica muy peculira y desconocida para muchos. Además, esta feria ha llevado un nuevo miembro a la familia del Tamarguillo, un pavo feriante que dio bastante guerra durante la semana de Abril, ha sido trasladado a esta zona para convivir con los demás pavos reales alcoseños. Y por si fuera poco, esta comunidad de vecinos guajalotes tienen vistas de aumentar en número puesto que las hembras han puesto huevos.

Y aún hay más. Con estos pavos vive un animal único, al menos entre ellos, una gallina guineana que a pesar de no estar con nadie de su especie, se lleva bastante bien con sus compañeros los pavos. Esta ave tiene un aspecto muy flamenco, con fondo negro y lunares blancos, da una imagen muy graciosa y alejada de la gallina común. Para que siga igual de alegre, ya se está buscando un compañero o compañera, ya que se desconoce el sexo de ésta, para que se hagan compañía y, si pueden, también formen una familia de su especie.

Lo mejor de todo esto es que los propietarios de los huertos, los viandantes, las familias que pasan el día en el parque, los gansos, los pavos y la gallina mantienen un clima de convivencia idóneo en el que el respeto es la base y hasta cuidan los unos de los otros.