El taller de teatro del distrito Este-Alcosa-Torreblanca celebró ayer su fin de curso con la puesta en escena dos obras de teatro cargadas de humor. El auditorio del centro cívico Torreblanca lucía pocas sillas vacías, con lo que se puede decir que el espectáculo fue todo un éxito.

Los alumnos de teatro tuvieron ayer su prueba de fuego, se subirían al mismo escenario que llevan pisando desde octubre pero esta vez decenas de ojos los mirarían, esperando algo bueno. Llegaba el momento de demostrar lo que habían aprendido y disfrutar de ese gusanillo que entra segundos antes de salir de bambalinas.

«Un bautizo a palos» rompería el hielo. Una obra en la que se tratan las consecuencias del querer aparentar lo que no se es o tiene, en la que dos familias «de bien» deciden celebrar el bautizo de sus hijos en conjunto y al final acaba «a palos». Las risas se hicieron eco en el auditorio y los actores parecían no conocer el miedo escénico, demostraron haber interiorizado toda la sabiduría que su profe, Andrés Blanco, les ha transmitido durante los casi siete meses de clases que han vivido juntos.

Tras esta cómica situación, más realista de lo que pueda parecer, llegaba la «Rutina diaria de San Pedro», un día cualquiera en la oficina de un San Pedro muy especial. Un particular San Miguel, Custodio, Basilio, Lucifer, Salvadora y una Paparazzi, completarían un elenco de personajes que arrancarían más de una lagrimita de risa entre el público asistente.

Normal que, con este panorama, los asistentes se pusieran en pie al terminar el espectáculo. Las clases de estos amantes del teatro han resultado ser todo un éxito, porque no solo han aprendido el arte de interpretar sino que lo han vivido bajo las directrices de un maestro ejemplar y en compañía de unos compañeros que a estas alturas ya son más que amigos.