El portavoz municipal socialista, Juan Espadas, y la concejala Adela Castaño han mantenido esta semana un encuentro con vecinos y comerciantes de la zona conocida en Sevilla Este como Andalucía Residencial, cuyas obras de reurbanización adjudicadas en mayo pasado debían haber comenzado el 1 de julio. Sin embargo, «los trabajos se pospusieron sin explicación hasta agosto, otro plazo incumplido puesto que estamos a finales de septiembre y aquí no hay nada que haga pensar que las obras vayan a comenzar», explica Espadas.

El proyecto comprendía la renovación del pavimento de las calles Fuentezuelas y Alquián así como de la plaza Albaicín dado el estado de hundimiento que venía provocando bolsas de encharcamiento, así como la eliminación de los desniveles en los soportales. De igual forma, se actuaría sobre alumbrado público, la red de santeamiento y la de abastecimiento. El coste total de la obra asciende a 765.000 euros, «un presupuesto y unos trabajos de envergadura que van a afectar a cientos de familias y comercios en su día a día, por lo que desde el Ayuntamiento se debe desplegar un especial celo y control de la obra que a día de hoy ni Zoido ni el distrito están haciendo. La obra está paralizada y empantanada desde que en mayo se adjudicara y aquí nadie da información ni explicaciones», denuncia el portavoz socialista.

«Los vecinos no saben qué ha ocurrido desde la fecha de inicio de obras prometida hasta ahora como para que los trabajos no hayan comenzado. Nadie les ha explicado por qué no empezaron durante el verano de manera que cuando llegara la temporada de lluvias la obra estuviera prácticamente finalizada, dado que el plazo de ejecución era de seis meses», recuerda Espadas.

De hecho, el único trabajo hecho por la empresa han sido unas calicatas en diversos puntos tanto de la plaza y las calles, «unos agujeros a cielo abierto sólo cubiertas por palés o vallas con mala señalización y a todas luces insuficientes para la prevenir accidentes en una zona especialmente transitada», tal y como los vecinos denunciaron a Espadas.

«No basta con prometer una y otra vez durante tres años unas obras esperadas como éstas. Luego hay que ejecutarlas. Los plazos de Zoido y el distrito son especialmente lentos desde que en septiembre del año pasado se licitaran los trabajos. Ha pasado un año completo y los vecinos continuan esperando. Este tipo de actuaciones no pueden eternizarse tanto más cuando hay un contrato firmado con unos plazos que ya difícilmente se podrán cumplir. De la mala planificación son víctima los vecinos y comerciantes que ni siquiera saben a quién preguntar por su obra», por lo que Espadas propone que en estas actuaciones de calado el Ayuntamiento designe un técnico de enlace con los vecinos «de manera que sea tanto la cara de la empresa como del propio Ayuntamiento a la hora de dar información y de ser el interlocutor con quienes tendrán que convivir con las obras y, sobre todo, con su resultado», concluye.