Cuando su madre lo cogió por primera vez en brazos, hace ya 65 años, sabía que era lo más grande para ella pero lo que desconocía es que también lo sería para más de cien familias. Eugenio no quiere que lo consideren un héroe pero es difícil no hacerlo teniendo en cuenta que ha dedicado 40 años a la donación de sangre.

Un total de 165 donaciones de sangre, 82 litros, más de cien vidas. Estos son los datos que se esconden detrás de los ojos de un extremeño, aunque sevillano de adopción, con una solidaridad y generosidad envidiable.

Hace 40 años que Eugenio dio sus primeros pasos en el camino de la donación de sangre. El fallecimiento de su hijo a una temprana edad y de su mujer no le hicieron parar en su lucha «en estos 40 años he pasado momentos muy difíciles, dejé en el camino a las personas más importantes de mi vida, mi hijo de 7 años y mi mujer. Momentos en los que te preguntas ¿por qué a mi?».

Pero por la dureza de sus días y, por supuesto, su naturaleza generosa siguió regalando vida. «He donado casi en toda España» dice orgulloso de haber dado una gran parte de él mismo para los que más lo necesitan. «El banco de sangre es el único que no tiene intereses».

«Vengo de una familia humilde, cuantas más estrecheces teníamos mi madre más me decía que había que compartirlo todo y como siempre he sido tan pobre que solo tenía sangre pues eso es lo que he dado», explica uno de los hermanos más queridos de la Hermandad de Torreblanca.

La frase más repetida si hablas de las donaciones con Eugenio es la de «merece la pena» y nadie mejor que él puede decirlo teniendo en cuenta su trayectoria en este campo. «Tengo una amiga que es profesora del Instituto de Torreblanca, su nombre es Lupe y dice que es mi hermana de sangre. Tuvo que ser sometida a un trasplante hepático y necesitó 113 bolsas de sangre. Hoy está muy bien, ha vuelto a trabajar. Cuando le ves el brillo de la felicidad en sus ojos, por haber vuelto a ver a sus hijos, por haber podido agarrarse a la vida, eso es lo más bonito».

Eugenio ya tiene los 65 años y no puede seguir donando sangre pero su camino no ha terminado ahora tiene otra labor y es la de contar su experiencia, difundirla y motivar a la sociedad a seguir sus pasos.

Campaña de donaciones

Eugenio organiza más de 40 donaciones en toda Sevilla cada año. Campañas que van precedidas de charlas que él mismo protagoniza para motivar a jóvenes y mayores a esta labor. En concreto está contentísimo con «los jóvenes, en los ojos de la juventud se ven los ojos de la solidaridad, del compromiso».

«Sevilla tiene una conciencia cívica de las donaciones» por eso las charlas se hacen fáciles, la gente se muestra muy receptiva. «Hay que hacerles pensar en qué sentirían si algún allegado necesitase sangre y no hubiese en los hospitales». Cuando alguien le dice a Eugenio «hombre, yo si pasa algo dono», él siempre recuerda un acontecimiento que estremeció a toda España, «aquí vivimos un drama, el del 11M, con el que todo el país se volcó y se hicieron millones de donaciones, pero no hay que olvidar que las primeras vidas que se salvaron fueron gracias a la sangre que había en los bancos de sangre».

Aunque Eugenio asegura no encontrarse ningún inconveniente a la hora de transmitir la importancia de las donaciones, siempre hay un tema que muchos repiten: el miedo a las agujas. Ante esto, Eugenio confiesa que «no hay donante que tenga más miedo que yo, dos días antes de donar ya estaba nervioso, me daba pánico, pero cuando terminaba sabía que merecía la pena».

Además, cuando alguien tiene miedo y no encuentra razones para donar Eugenio, con toda la razón, les dice «si no donas por generosidad, hazlo por egoísmo, pensando en cuando te haga falta a ti». No importan los motivos, solo los actos.

Torreblanca

Hermano de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca, Eugenio, le tiene un cariño especial a este barrio. No le sorprende el homenaje que el próximo sábado recibirá la congregación, asegura que en este barrio «siempre encuentro una respuesta maravillosa».

«Cuando en un pueblo chiquitito se pueden sacar 60 bolsas de sangre, en Torreblanca hemos llegado a sacar 115» algo que achaca a que «en Torreblanca existe una conciencia tan grande, seguramente por la abundancia de escasez que tienen, que vienen a donar como el que viene a la feria, no les importan las horas que tengan que esperar en cola».

Una muestra más de su generosa aportación a la sociedad, la exaltación de la bondad ajena siendo él uno de los mayores ejemplos de solidaridad.