Siempre se ha escuchado que si las embarazadas ponen música clásica cerca de su vientre se puede estimular el crecimiento de su bebé, pero este concepto es más complejo de lo que parece aunque en esencia no se aleje. Un método de terapia prenatal probado en Valencia con grandes resultados y que se extiende más allá de nuestras fronteras, también ha llegado a Andalucía, concretamente a Sevilla Este.

Atempra crece y crece y con ella se abarcan más campos de actuación en la atención temprana. Desde hace más de un año este centro lleva a cabo una terapia prenatal que esta dando magníficos resultados. «Es una terapia realizada a través de speakers, altavoces, que se ponen sobre el vientre materno. Éstos reproducen una música especialmente diseñada para los futuros bebés» explica Esperanza Lineros, directora y fundadora de Atempra.

«La gente tiende a pensar que es cuando nacen cuando se les puede estimular, pero no es así, se pueden estimulan las conexiones neurológicas cuando aún no ha nacido, desde el vientre materno podemos tener la primera escuela». Una escuela en la que la maestra es un violín «porque los niños reciben mejor los sonidos agudos que los graves» que educa con movimientos andantes «el andante es el único movimiento que puede adaptarse a los latidos del corazón del futuro bebé y crearle así un ambiente más amable».

Las mejoras son cuantificables y calificables, las madres que lo han probado, si vuelven a quedar embarazadas, repiten. «Los niños que han recibido esta terapia tienden a ser más relajados y tener una mayor capacidad intelectual, además si son niños que van a tener una discapacidad, con esta terapia, se pueden reducir mucho las carencias»

Este método comenzaría a probarse en el hospital de La Fe de Valencia, basado en un estudio conjunto entre un físico del sonido, ginecólogos y una violinista que llevaba unos años estudiando al respecto, esta técnica esta teniendo una gran aceptación y, sobre todo, resultados. «Es muy curioso ver cómo, una vez nacido, si al niño se le pone la misma música, la reconoce y se calma» explica Esperanza.