El Sábado de Pasión es uno de los días más importantes para el distrito Este. El Divino Perdón y los Dolores de Torreblanca ayer hacían su estación de penitencia, pero la alerta amarilla por lluvias mostró las dos caras de la moneda: no correr ese riesgo y lanzarse a la calle y «que sea lo que Dios quiera».

Dos caras de una misma moneda y sí, es misma porque ambas hermandades demostraron más que nunca la sinceridad de su relación, el respeto que se tienen y la comprensión en ambas situaciones. Los costaleros de Torreblanca pasarían a apoyar la decisión de los hermanos del Divino Perdón. «Nos dio mucha alegría que los hermanos de Alcosa, que era el primer año que sacaban a su Virgen, y los hermanos de San José Obrero, que era su primera estación de penitencia, pudieran disfrutar del día de ayer» cuenta Luis Miguel González, hermano mayor de los Dolores de Torreblanca.

«A las puertas había muchos hermanos de Torreblanca, muchos costaleros que se arrimaban al paso» explica Álvaro Jiménez, hermano del Divino Perdón. Y sería así como llegaría uno de los momentos más emotivos de este Sábado de Pasión, la levantá que hicieron los costaleros del Divino Perdón por sus también hermanos los costaleros de Torreblanca. Una levantá por esos hermanos que se habían quedado sin ver a su Cautivo y su Dolorosa por las calles del barrio, aquellos vecinos que no habían vivido su Sábado de Pasión.

Una relación sincera que merece el más envidiable respeto porque vecinas y hermanas, el Divino Perón y los Dolores saben arrimarse el hombro y aún más cuando los momentos son difíciles.