El centro de educación infantil, primaria y secundaria, Príncipe de Asturias, tiene muy presente que la educación va de casa al colegio y viceversa. Es por eso, que la junta directiva de este colegio siempre ha hecho hincapié en fortalecer las relaciones entre padres, profesores y alumnos, el resultado es admirable.

A las diez de la mañana la zona este del parque Tamarguillo comenzó a llenarse de neveras, mochilas, bicicletas, sillas de playa y demás enseres que hacían creer que iba a celebrarse algo, y así era. El Príncipe de Asturias ha vuelto a organizar una jornada de convivencias en la que padres, profesores y alumnos comparten comida, bebida, sillas y, lo más importante, impresiones sobre la educación de sus hijos.

Entre los educadores, la familia y los niños se llegaron a agrupar unas 150 personas, más dos perros que no iban a quedarse en casa y que perderse así esta divertida reunión. Así que con toda esa reserva gastronómica y artilugios para alcanzar la mayor de las comodidades, nada más tomar asiento comenzaron a rular bocadillos de filete empanado, tortilla, perritos calientes y muchas cosas más, y es que las normas están para cumplirlas: en el campo, como en la playa, se come y mucho.

Pero no todo giró sobre comer y hablar. Se colocaron redes para que jugasen entre ellos, balones para jugar al fútbol y otras actividades dieron forma a un día completo. Pero no fueron esas las únicas cosas que hicieron, estas 150 personas recibieron una visita muy especial, un mago apareció por allí para sorprender a los niños y recordar a los adultos que por muchos años que acredite su documento de identidad, todos, siguen conservando su niño interior.

Así que gracias a la atención del distrito Este-Alcosa-Torreblanca, que en todo momento estuvo pendiente de las necesidades de los excursionistas y que quiso aportar el toque mágico del día, la ilusión estaba servida. El mago Al Martin salió a escena y con su traje de mago y muchas ganas de hacer disfrutar, volvió el parque patas arriba. Un sombrero que en realidad era un abanico, un pañuelo que en menos de un pestañeo se convirtió en un bastón, una predicción asombrosa y un truco de escapismo que a todos dejó boquiabiertos, formaron parte de un repertorio que encantó las convivencias 2013 del Príncipe de Asturias.

Los niños tenían un nuevo ídolo y los padres difícilmente lo admitirían, pero también lo tenían. Se formó una cola enorme para que el gran Al Martin les firmase un autógrafo. Y aunque alguno, a la hora de pedir el autógrafo, relacionó al mago con los tres reyes navideños: «yo quiedo una daqueta que la mi se ha doto», lo cierto es que todos disfrutaron de lo lindo.

De nuevo, las convivencias del Príncipe de Asturias han resultado ser un éxito y es que, el mago no era Al Martin, el mago es el profesor de matemáticas, lengua, inglés, el padre, la madre, la abuela… etc.