Más de una veintena de personas acampan desde hace ocho días bajo la fachada del Palacio de San Telmo, la razón es harto sencilla «en 2008 nos tocó la vivienda, en 2010 tendrían que habérnosla entregado y en 2013 aún no tenemos la casa» explica indignada Verónica Pazos concretando que «una de los edificios está al 93% de su ejecución y otro al 98%». Se refieren a los edificios Isbilya, 583 viviendas de VPO en Sevilla Este.

Con pancartas en las que nombran a los que consideran «culpables», el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán y Santiago Herrero, presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía, las familias afectadas por el retraso de las VPO de Sevilla Este, se han atrevido a acampar a los pies del Palacio de San Telmo de donde «no nos vamos a mover hasta que veamos movimiento, no queremos palabras queremos hechos».

A Verónica y su novio les tocó en 2008 una vivienda de protección oficial en Sevilla Este. La emoción de aquel momento era incontenible, más aún si teníamos en cuenta que su hermana iba a ser su vecina, ella también había sido una de las afotunadas. Una suerte que hoy recuerdan con sabor amargo, una ventura que se lo dio y se lo quitó todo.

Aunque el problema principal es el continuo retraso, «siempre nos dicen: para antes de verano, de primavera, de la feria, de semana santa… ¿pero de qué año?», éste esta provocando unos daños colaterales que alargan la «agonía» de los afectados. «El objetivo de mi novio y mío era irnos a vivir juntos en 2010, año en el que tuvimos que irnos de alquiler con el niño que habíamos tenido. Un alquiler que llevo tres años pagando y que en abril, si no tenemos respuesta, tendré que volver a renovar».

Tanto Verónica como todos los demás, comentan que «no entendemos qué ha pasado con el dinero, la CEA ha cobrado nuestro dinero, más subvenciones de la Junta más otras muchas cantidades y, en cambio, nos dicen que no hay dinero para pagar a los trabajadores».

Pero lo peor es que la situación económica del país en 2008 y en 2013 es muy distinta «aunque ya hemos puest entre 18.000 y 20.000 euros eso no nos garantiza la vivienda, si en el momento de dárnoslo el banco nos deniega la hipoteca tenemos que renunciar a la vivienda que llevamos cinco años esperando y por la que hemos pagado más de tres millones de pesetas».

Es el caso de la hermana de Verónica, cuya vivienda es una de las 68 que se finalizaron el año pasado pero «en el momento de pedir la hipoteca, después de haber pagado todo el dinero, el banco le dice que quiere tres avalistas limpios de gastos. Mi hermana tuvo que renunciar a la casa en agosto. Aún no le han devuelto el dinero y ahora estamos dos familias con niños en mi piso de alquiler de dos habitaciones».

Se trata de 583 viviendas. 583 familias que llevan años esperando sus casas, habiendo pagado lo que corresponde pero sin poder cobijarse bajo el techo sufragado. «¿Qué pasa si después de que mi novio lleva desde 2008 fijo en una empresa lo despiden el mes que viene y ahora no me dan la hipoteca con mi sueldo? ¿qué pasará con el dinero que he perdido de alquiler los años que se han excedido? ¿qué va a pasar con las personas que han tenido que renunciar y aún no han cobrado lo que dieron?», miles de preguntas que esperan respuestas bajo San Telmo y que no se moverán de allí hasta que no haya una solución.