El pádel no es solo un deporte. La integración y la rehabilitación que ofrece este deporte a colectivos con diversidad funcional convierten esta actividad en una verdadera oportunidad de inclusión y crecimiento personal para sus deportistas.

Pádel Integra está a punto de cumplir sus dos años de edad y ya tiene 40 hijos que cada día acuden a clases para aprender lo que para otros es un deporte pero para ellos es una puerta hacia la igualdad. La asociación nació en abril de 2011 con el fin de fomentar la práctica del pádel adaptado, con carácter regional es la única que dedica sus esfuerzos en este campo.

Andrés Mompín es el padre de la criatura y cada día hace todos los esfuerzos posibles porque siga adelante. Con experiencia en discapacidad y amante del pádel Andrés junto a los otros 3 monitores, se acuestan cada día con la satisfacción de haber ayudado mediante el deporte a un colectivo de personas que necesitan de su apoyo.

Personas con discapacidad intelectual, del desarrollo y física y orgánica acuden a Centro de Tecnificación de Tenis Blas Infante, en Sevilla Este, para lanzar un revés a las desigualdades y barreras que cada día encuentran en su entorno. «Es una verdadera terapia tanto para los alumnos como para los familiares, el poder decir: mi hijo hace pádel o que el niño diga en el colegio que practica este deporte es un sentimiento de normalización que les ayuda mucho» cuenta Andrés.

Despecito y con buena letra, siguen llamando a las puertas de entidades y asociaciones no sólo para conseguir patrocinios que permitan seguir adelante y «no morir de inanición» sino para jugar al trueque, por decirlo de alguna manera. Pádel Integra conoce de cerca la discapacidad que se trate en esa entidad en concreto, estudia maneras de ayudar y apoyar la rehabilitación de estas personas y a cambio se propone la aportación de una cantidad.

Quede claro que Pádel Integra es una asociación sin ánimo de lucro, la pasión les mueve y los resultados de sus alumnos son sus pagas. Porque aunque algunos de los alumnos no puedan ofrecer un juego de competición sí que se organizan pequeños campeonatos en los que cada uno tiene un objetivo «para uno será el de darle a una pelota, para otro hacer un lanzamiento correcto y para otro jugar a un nivel normal». Este modus operandi se convierte en un «leitmotiv, una motivación que les hace sentirse bien consigo mismos, alimentar su autoestima y, por consiguiente, que al día siguiente vuelvan a la pista que nada más que eso ya es un verdadero reto».

Un reto porque en el caso de los alumnos que van en silla de ruedas el llegar hasta la pista es toda una hazaña «la logística para nosotros es fundamental, necesitamos un cuarto para las sillas deportivas y unas adaptaciones para que el alumno no tenga que depender del monitor» desgraciadamente siguen necesitando a los monitores a la hora de acceder a las pistas. Pero, poco a poco, van dando un paso hacia adelante, «aquí nos tratan muy bien y aunque tenemos claro que hay que ser exigentes también somos flexibles con la situación actual» eso sí «no vamos a quedarnos en casa hasta que adapten la rampa o las puertas porque así no conseguimos nada».

Pádel Integra es una verdadera escuela de valores donde el deporte es la base, la motivación el tejado y entre ellos, igualdad, normalización, diversión, educación, convivencia, inclusión… etc. conforman el contenido de esta asociación que tiene claro que «aquí jugamos todos».