El apellido Santizo ha dado la vuelta a Andalucía e incluso se ha paseado por Castilla la Mancha y todo gracias a «el Patriarca de los Santizo». No hacen falta presentaciones, en Torreblanca este apellido es más que conocido y en el mundo cofrade todos saben quién es Manuel Santizo.

La Hermandad de los Dolores de Torreblanca no sería la misma si Manuel Santizo no se hubiese cruzado en su camino. Hermano Mayor desde su constitución hasta junio de 2006. En su periodo de mandato «fui el primer Hermano Mayor en poner a una mujer en su Junta Directiva» además «fui yo quien bauticé a las hermandades que no hacen estación de penitencia en la Catedral como Hermandades de Víspera».

Con cautela, paso por paso, sin excesos y con mucho cariño, Manuel Santizo consiguió que San Antonio de Padua diera cobijo a Nuestro Padre Jesús el Cautivo y Nuestra Señora de los Dolores en todo su esplendor.

Pero toda la historia cofrade de Santizo tiene un origen, su abuelo. El antecesor de Manuel, era el que encencía las farolas en el centro de Sevilla un trabajo que se unía a una entregada vocación por la Semana Santa sevillana. Pues bien, observando lo bien que se le daba al «abuelo Santizo» tan humilde tarea, los representantes de las cofradías lo vieron como un firme candidato para realizar los encendidos de los pasos. Y desde aquel entonces, hablar de Santizo es hablar de una parte de la historia de la Sevilla cofrade.

Sus años como hermano mayor le han dejado medallas, trofeos, insignias, diplomas y, sobre todo, una felicidad, un orgullo y una historia inolvidable. Pero lo mejor de todo es que la historia de Santizo no acaba aquí, la agenda del sevillano en Semana Santa no puede estar más apretada, «El viernes enciendo en Bellavista, el sábado salgo de nazareno con la mía, el domingo voy a encender a la de San Roque, el lunes a la de San Pablo, el martes a la de San Esteban, el miércoles a San Bernardo, el jueves a Huelva que allí hago tarde y noche, el viernes me voy a la Carretería, el sábado a San Lorenzo y el domingo como ya el cuerpo empieza a resentirse en El Resucitado enciendo y ya me vuelvo a casa».

Un ritmo que no lo aguantan ni los más jóvenes. Pero es que entre que al de Torreblanca le apasiona y su familia no sólo no pone pegas sino que además lo comparte pues «estamos todos encantados».

Pero no es su única pasión, Manuel Santizo, ama a su esposa, muere por sus hijos y por sus nietos, «mata». Solo hay que dedicar unos minutos a hablar con el de Torreblanca para darse cuenta que aunque la hermandad «es lo que más le gusta», su familia es a lo que más quiere y con sus nietos se le cae la baba, «yo a mi mujer la quiero de una manera, a mis hijos de otra y a mis nietos de otra, pero es que mis nietos… (suspira)».

Torreblanca es el marco de todas sus pasiones, su hermandad y su familia. Se siente en este cómodo a pesar de que «la gente le tiene miedo a este barrio y yo te digo que aquí hay más gente buena que mala. Torreblanca tiene la fama de cuando era un pueblo pero esto ha cambiado muchísimo y para mejor», explica Santizo añadiendo que «yo llevo aquí 44 años y no me ha pasado nunca nada».

Además, aunque tuviese oportunidad, Santizo no se mueve de su barrio, «yo sé que aquí me moriré». Pero para eso queda mucho tiempo, porque este «Patriarca» ha demostrado que aún le queda mucha mecha.