El distrito Este-Alcosa-Torreblanca ha gozado de tres cabalgatas, una por barrio lo que se ha traducido en un auténtico festejo que ha durado todo el día. Miles de caramelos, carrozas para todos los gustos y bailes de todo tipo son los ingredientes para pasar un día de reyes inolvidable.

La primera en salir fue la de Torreblanca, a las 10 de la mañana. Los cohetes anunciaban sus pasos, tras los caballos de la policía se podía ver como algunas pelotas, peluches y muchos caramelos bajaban del cielo para disfrute de niños y mayores. Algunos pequeños no tenían manos con las que coger tanto presente y más aún aquellos presumidos que aparecieron por las calles del barrio con sus juguetes nuevos en las manos.

Sobre las 13.30 ya estaba recogido el cortejo de Torreblanca. Ahora quedaba comer y desplazarse a la siguiente, Sevilla Este. Los campos de fútbol de la avenida del Deporte estaban invadidos por el mundo de Narnia, un barco pirata, reyes, diosas, magos, hansel y gretel una carroza de lipasam y muchos más escenarios sobre ruedas que se preparaban para salir a las 16.30.

Miles de personas se apelotonaban en la puerta en búsqueda de aquellos tesoros propios del día de reyes: los caramelos. Comenzaba el cortejo y las bolsas ya estaban fuera, niños y mayores se tiraban el suelo (creemos que para no ensuciar las calles). La banda de Nuestra Señora de la Caridad abría el camino a una verdadera fila de música y color.

Media hora después la de Alcosa salía. Pocoyó y Los Pitufos eran las joyas de la corona, sus colores vivos y la fama que despiertan en los niños puso a más de uno nervioso. En Ciudad de Chivas no cabía un alfiler, sugus, gusanitos, pipas y peluches caían de las carrozas, allí nadie quería irse a casa con las manos vacías.

Un cortejo triple que no ha dejado a un solo niño, ni a un solo padre, sin la ilusión de ver a Melchor, Gaspar y Baltasar pasear en sus carrozas al son de tambores y trompetas. Hoy en el distrito Este-Alcosa-Torreblanca todos los vecinos han llegado a casa con una capa de caramelos en la suela de sus zapatos y una sonrisa pintada en la cara.