Quieren volver a confiar pero, tras lo vivido, andan con pies de plomo, «ya estamos cansados de idas y venidas, queremos una contestación firme ya», explica Belén Román una de las adjudicatarias de las viviendas de VPO junto al Polígono Aeropuerto. Como ella, 583 familias esperan que con el plazo de 20 días fijado por la Junta de Andalucía se ponga fin a estos cinco años de aguante.

Los adjudicatarios de una promoción de 583 viviendas de protección oficial (VPO) junto al Polígono Aeropuerto de Sevilla Este que el pasado 28 de enero iniciaron una acampada indefinida ante el Palacio de San Telmo para reclamar a la Junta su intervención para concluir las obras de sus casas, cuya finalización estaba prevista para el tercer trimestre de 2010, han levantado su asentamiento después de tres semanas para dar un «voto de confianza» al Gobierno andaluz.

Belén Román y su novio llevan cinco años esperando su casa, la que les tocó y por la que han pagado. En septiembre de este año esta pareja contraerá matrimonio y es de «urgente necesidad que nos den el piso o el dinero, pero que se tomen medidas ya». Detrás del edificio Isbilya hay cientos de historias de frustración, personas que han demostrado los límites de la paciencia, «ya estamos cansados, se ha parado otras veces, se ha reanudado y vuelto a parar» explica cansada Belén.

«Tras una reunión la semana pasada con la Cea, nos dijeron que había que esperar a la creación del banco malo para ver si se finalizan las obras. La Junta nos ha pedido un plazo de 20 días en los que se supone, va a intentar agilizar el proceso» con cierto escepticismo pero con esperanza, los afectados levantaron el campamento que formaron ante el Palacio de San Telmo.

Ahora solo les queda contar los días que queden hasta la respuesta que ha prometido la Junta que, en caso de no llegar, ya están pensando qué otras medidas legales tomar. No significa que la lucha haya cesado, solo quieren confiar y no perder la esperanza. «Tenemos miedo a que al haber levantado el campamento se olviden de nosotros, pero vamos a intentar confiar en la buena fe, es lo que nos queda».