Desde el principio de la calle Oficios, Sevilla Este, se escucha un coro cantar la conocida canción: «Bamboleo». Al entrar una abalancha de palmas a compás, toques de caja y rasgados de guitarra levantan en el curioso unas ganas incontrolables de unirse al coro, estas son las consecuencias de entrar en el taller de coro rociero.

Es un día especial, el delegado del distrito Este-Alcosa-Torreblanca, Ignacio Flores, el director, Jorge Martínez y el subdirector, Manuel Doblas. Pero además es que no vienen para una gestión al uso o por simple visita, se han desplazado hasta la sede de Fecise para entregar los diplomas a los alumnos del taller de coro rociero.

La tarde prometía. Iban a ver al delegado, enseñarle lo que iban a presentar en la gala del 17 de mayo en el mismísimo auditorio de Fibes e iban a recibir los diplomas por haber completado el curso escolar con tan buenas notas, literalmente. Sin embargo, estos alumnos que transpiran buena onda estaban maquinando algo más. La hija de uno de ellos se casaba y hoy era su último día de profe de otro taller, así que la ocasión merecía un cante. Así que todos, delegado incluído, fueron al aula colindante a darle una sorpresa a la chica, emotivo y divertido a la vez seguro que esta novia no olvidará nunca ese momento.

Y a lo que iban, a recibir los diplomas y ensayar la gala. Lo primero, fue todo muy bien. Muchas bromas, muchas fotos con los representantes del distrito y mucho «cachondeo» en general. Lo segundo, fue aun mejor pero para qué dar detalles si el próximo 17 de mayo se van a subir a las tablas del auditorio para demostrar todo lo que han aprendido en estos siete meses.