Todo empezó con una caricatura y ya han pasado más de 50 años. Y los que quedan. El arte impregna la relación de Lourdes y Juan Antonio. Las obras de este matrimonio de artistas sevillano han viajado a Tokio o Kioto y, en pocas fechas, se podrán disfrutar en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Innsbruck, en Austria. Exponen juntos. Y todo empezó con un retrato.

«Nos desaconsejaron que iniciásemos esta relación, que dos artistas juntos tendrían muchos conflictos; se equivocaron», recuerda Juan Antonio Huguet Pretel, pintor sevillano, profesor titular de Dibujo Natural en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, cartelista de la Semana Santa de 2009 y autor de numerosos y reconocidos trabajos. Lo suyo «fue un flechazo», confiesa. «Se notaba que no nos éramos indiferentes», desvela Lourdes Cabrera, también profesora titular de Dibujo y Educación Infantil y académica numeraria de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla.

En el flechazo, «el arte nunca fue un criterio a tener en cuenta», revela Juan Antonio. «Siempre vi en él condiciones extraordinarias para el dibujo pero me interesó mucho más la persona», explica Lourdes. El matrimonio tiene dos hijos, un abogado, «con unas condiciones muy tempranas para el dibujo» y una licenciada en Bellas Artes especializada en la restauración.

A pesar de la alta proporción de artistas en un mismo hogar, «no hay monotema, es normal que se hable de arte en casa pero no es un asunto radicalizado; se habla, pero no en exceso», afirma Huguet Pretel. Eso sí, que no se hable no significa que no esté. «El arte domina nuestra vida», confiesa Juan Antonio. «Es una inquietud constante, nunca he dejado de pintar, ni cuando tuve que cuidar de mis hijos», completa Lourdes.

Atender a los niños cuando estos eran pequeños hizo, entre otras cosas, que ella instalase su estudio en su casa; él pinta en el estudio. «Yo suelo ver el proceso de la obra de ella; pero no al contrario», asegura Juan Antonio. «Me gusta su sensibilidad y la imaginación; nunca he alcanzado el sentido del color que tiene ella», confiesa Huguet Pretel. «Juan Antonio tiene un dominio del dibujo muy difícil de conseguir, me gusta su fuerza y su idea de composición», revela Cabrera.

La obra de Lourdes, óleo o técnicas mixtas sobre tabla o lienzo y esmaltes de alta fusión sobre cobre, refleja un mundo mágico donde da rienda suelta a sus sueños y donde el color, recordando a Marc Chagall y a Odilon Redon, es siempre el protagonismo. En sus trabajos, continuas referencias a la arquitectura del romanticismo europeo y a elementos mediterráneos. Por su parte, Huguet Pretel crea en sus obras, óleo o técnicas mixtas sobre tabla o lienzo, espacios clásicos donde predomina la figura humana combinando ambientes realistas con elementos surrealistas, destacando sus personajes mitológicos.

Amor y admiración

La clave: complementarse y respetarse el uno al otro. «Nunca hemos sentido celos profesionales, hemos respetado la trayectoria del otro y, por encima de todo, ha habido una unión personal», enumera Juan Antonio. «La gente se sorprende cuando le decimos que nunca ha habido problemas», asegura Lourdes.

«Soy el primero en alegrarme de los éxitos de Lourdes y ella se pasa de la raya cuando habla de mi obra», recalca Juan Antonio. «Nos apoyamos, nos gusta que el otro triunfe», añade Lourdes. «Nos complementamos, ninguno sirve para hablar de su propia obra pero nos encanta hablar de la obra del otro», aseguran ambos.

El pasado mes de septiembre, los artistas expusieron en la Galería Catalonia en la Feria de Arte Contemporánea de MArbella (MarArt). En el horizonte más cercano, la próxima cita será en febrero en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Innsbruck, en Austria. Y ya en la mente, una exposición en Pekín, China.

«Nuestros viajes de trabajo terminan siéndolo de placer», señala Juan Antonio, quien desvela una espinita. «Me hubiese gustado ir a Japón», afirma Huguet, «pero eran muchas horas de viaje», interrumpe Lourdes. A Innsbruck sí irán.

El matrimonio Huguet Pretel Cabrera, Juan Antonio y Lourdes, pasean sus obras por todo el mundo. De feria en feria, sus trabajos se muestran en las citas de mayor proyección internacionales. Galería a galería van sumando hitos en una relación que ya acumula 44 años. Y todo empezó con un retrato.