A sus 22 años, ya tiene en su haber dos récords de España y varias medallas, entre otros logros. Marta Mª Gómez Battelli es una estudiante de Trabajo Social en la Universidad Complutense de Madrid, sevillana del Arenal, pertenece al Club Náutico y actualmente, reside en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid donde cada día se dedica en cuerpo y alma a la natación. Deporte que empezó a practicar como un hobby en una actividad extraescolar, y por el que lo dejó todo en su ciudad natal para conseguir su meta. Su frenética vida diaria apenas le deja tiempo para el ocio, pero es el precio que con gusto y esfuerzo paga por dedicarse a un deporte de élite. «Por la mañana entreno en la piscina 3 horas aproximadamente, cuando termino a mediodía voy a la Universidad, y por la tarde entreno otras 3 horas hasta las 21 horas. Por la noche me dedico al tema académico, estudio y hago los trabajos de clase», detalla Marta Gómez.

Una muestra de la fortaleza física y psicológica que impulsa a esta joven nadadora para mantener la motivación por encima de todo. «Tienes que entrenar muchas horas de forma individual, y estás sola, mirando al suelo, no es un trabajo en conjunto con lo cual te puedes llegar a aburrir. Y no tienes nada que hacer si pierdes la motivación», apunta. Comenzó en el Club de Natación de Sevilla y fue en el año 2009 cuando «nadando» llegó hasta la selección española. «Mi primer campeonato internacional fue el de Europa que tuvo lugar en Islandia. En el siguiente, en 2011, gané 3 bronces en Berlín», explica. Sin olvidar que es una nadadora olímpica, ya que el pasado año obtuvo dos décimos puestos en los Juegos Paralímpicos de Londres, con récord de España en 200 metros libres y 200 estilo. «Es a donde un deportista aspira llegar», confiesa orgullosa tras su paso por unas olimpiadas.

«El ritmo de vida en Madrid es diferente, es muy duro, y estar todos los días al 100% cuesta. Te acostumbras, es un hábito y aprendes a organizarte. Aprendes a ser más responsable, quizás si tuviera más tiempo libre lo perdería, y sin embargo aprovecho al máximo todo mi tiempo». Todo el día de un lado para otro sin apenas hueco para descansar o, simplemente, para estar en familia. «Echo de menos pequeñas cosas del día a día que antes no valoraba, como desayunar con mi familia, dar una vuelta con una amiga, o estar con mis padres viendo un rato la tele después de comer. Antes no lo apreciaba. Y además no estás en tu casa, tienes a gente alrededor que son tus compañeros, pero no es tu familia», sostiene.

Es la única andaluza entre sus compañeros de entrenamiento. Y a pesar de todo el sacrificio, aún le quedan unos años dedicados a la natación. Ahora, el objetivo a corto plazo es el Campeonato del Mundo que tendrá lugar el próximo mes de agosto en Canadá. Eso sí, ya con las miras puestas en los Juegos de Río de Janeiro 2016.