La lluvia no impidió que centenares de vecinos de Los Remedios se dieran cita anoche en la capilla del colegio Santa Ana para disfrutar de uno de los conciertos de la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla. «A pesar del mal tiempo, con lluvias intermitentes en toda la provincia, el público no falló, y llenó por completo la sala que ocupa la capilla del colegio», ha afirmado la delegada del Distrito Los Remedios, Carmen Ríos.

Según ha comentado la delegada, el concierto, que comenzó pasadas las ocho de la tarde por un cambio de sitio de última hora, «estuvo lleno hasta la bandera desde el primer pase».

El repertorio arrancó con la festiva obertura de «El Tambor de Granaderos» del maestro Ruperto Chapí, para seguir con el precioso y emotivo intermedio de la ópera «Cavalleria Rusticana» del italiano Mascagni, pura fuerza hiperrealista con sabor mediterráneo. Seguidamente, se interpretó la ‘Fiesta a tres bandas’ de Pi Scheffer y la obertura de «El Volador» de Jean Leclercq, una danza asociada a los ritos de fertilidad de la tierra.

El concierto finalizó con el preludio sinfónico «La Torre del Oro» de Gerónimo Giménez, una de las zarzuelas más conocidas de este maestro sevillano, y el siempre alegre y esperanzador ‘Viva el Litro’, en agradecimiento a los plausos del respetable.

Una vez finalizado el recital, la delegada del Distrito Los Remedios, Carmen Ríos, felicitó personalmente a los componentes de la Banda Sinfónica Municipal y a su subdirector, José Salazar Rodríguez, y manifestó que «las expectativas se habían cumplido con creces».