De los 46 talleres socioculturales que oferta el Distrito Los Remedios, las clases de corte y confección, que imparte María Victoria Rodríguez cada lunes y jueves en el Centro Cívico El Tejar del Mellizo, son de las que más éxito están cosechando esta última convocatoria. Alrededor de 100 personas solicitaron el taller (la mayoría mujeres) para 50 plazas.

En los últimos años cada vez tienen más aceptación este tipo de actividades. Con la crisis, los amantes de la moda quieren gastar menos dinero en ropa, pero seguir vistiendo las últimas tendencias. La solución es ponerse creativo y aprender a hacer tus propias prendas, o saber como arreglar y reciclar aquellas más antiguas.

La fiebre del DIY (Do It Yourself), que se traduce ‘hazlo tú mismo’, está pegando fuerte en las redes sociales, hecho que ha provocado que en las clases convivan todo tipo de mujeres, desde las más jóvenes, que apenas saben de costura, a las más mayores, que cuentan con más soltura. «Despertar el diseñador que todos llevamos dentro, se ha convertido en un hobby que puede reportar muchos beneficios», apunta la monitora del taller.

Con más de 30 años de experiencia como costurera, María Victoria Rodríguez, ha confeccionado todo tipo de prendas, sintiendo predilección por los trajes de flamenca. «Comprar un traje de flamenca es un lujo que no está al alcance de cualquiera. Por eso, el objetivo final de mis clases es que todas las alumnas aprendan a elaborarse sus propios vestidos», señala.

El taller de corte y confección consiste fundamentalmente en el estudio de patrones, empezando por las prendas más sencillas, como son las faldas rectas; entre otras muchas cosas. Ya en enero comienzan a meterse de lleno en la elaboración de los trajes de flamenca. Una vez elegida la tela, se toman las medidas y se elabora el patrón, para empezar a darle forma al vestido. «Lo más importante es que, llegada la fecha, todas puedan lucir sus trajes por el Real de la Feria», explica. Como dato curioso, una de las mujeres participantes en el taller, se está elaborando su vestido a partir de un juego de cortinas. «Estoy deseando ver el resultado final», comenta.

Asimismo, todas las alumnas coinciden en decir que el aspecto más importante del curso, además de aprender las técnicas de patronaje, es el poder pasar un tiempo agradable con las compañeras del taller. «Se ha creado un clima estupendo entre todas las alumnas y las horas que duran las clases se pasan volando», finaliza Rodríguez. Lo que está claro es que, la costura está de moda y, además, puede ser una salida laboral en época de crisis.