Una imagen vale más que mil palabras y, en este caso, es la mejor muestra para apreciar la calidad y casi, el sabor de los productos. Fotografía gastronómica al natural, sin retoques artificiales ni photoshop, «cocina honrada» que le llaman en las redes sociales. Así trabaja Julia Pérez, fotografiando productos de calidad, alimentos de la alta cocina que transmiten sensaciones. «Me he especializado en fotografía gastronómica y tienes que sacarle al producto o a la comida todas las texturas, todo ese tipo de pequeñeces que no aprecias en una foto grande. Yo hago fotografía macro y tienes que trabajar con la calidad del producto, si no, ni me molesto». Así de contundente se expresa esta profesional licenciada en Comunicación Audiovisual y diplomada por la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla Taberna del Alabardero.

Julia siempre ha vivido en el barrio de Los Remedios. «Fui al Colegio Santa Ana, he sido directora de la revista Guadalquivir durante cinco años. Pero tuve hijos y me mudé a Mairena del Aljarafe, a un lugar en el que estuvieran más en contacto con la naturaleza», explica. Siempre dedicada al mundo del cine, de la fotografía y de la cocina, ha hecho de su pasión un oficio. O varios, porque para conciliar la vida profesional y familiar ha optado por instalar la oficina en casa y trabajar como freelance para varias empresas. Y aún así, saca tiempo para escribir en su blog.

«Coincidí con una antigua compañera de trabajo, Almudena de la Maza, y me comentó que está distribuyendo caviar y otros productos excelentes tipo delicatessen a través de las redes sociales, en Caviar una pasión. Así que, desde entonces, como soy fotógrafa y cocinera, empecé a hacerle books de sus productos y sugerencias. Paralelamente hemos realizado una exposición también en Facebook para que todo el mundo tenga acceso», comenta. Imágenes para degustar con la mirada. Caviar, anchoas del Cantábrico o lomos de sardinas son algunas de las suculentas obras. Sin «enmascararlas, natural», así presenta sus obras al detalle, garantizando la calidad. «Además realizo servicios de catering privados, retratos, aunque mi especialidad es la fotografía gastronómica». «Pequeños placeres», como los denomina Julia, que cada vez son más asequibles para que puedan ser degustados por todos. Caprichos que, al menos, con sus fotografías, podremos permitirnos el lujo de disfrutarlos con la vista.