El pasado mes de diciembre Concha Polavieja cumplía los 100 años rodeada de sus familiares. Un siglo de edad que se apagó el lunes 9 de febrero cuando fallecía en Sevilla. «Una mujer avanzada a su tiempo». Así es como la describían sus hijos en la celebración con motivo de centenario. Once vástagos que han crecido junto a una mujer «atípica, generosa, emprendedora, empresaria e inquieta», siempre pendiente de la actualidad.

Durante muchos años fue vecina del barrio de Los Remedios, donde regentó la tienda Gastón y Daniela. «Cuando en mi familia empezaron a ir las cosas mal económicamente, mi madre no lo dudó ni un momento, le concedieron la tienda de decoración y trajo a Sevilla un nuevo tipo de negocio que aún no existía en la ciudad», apuntaba entonces su hija pequeña Conchita.

Bilingüe, lectora de ABC y del periódico británico «The Times», era una apasionada de los avances de la ciencia. Su afán por aprovechar cada segundo de su vida le ha llevado incluso a desplazarse en patines hasta la Universidad, «para ir más rápido y poder hacer más cosas al día». Todos los días salía por la mañana y por la tarde para tomar café «de las cafeterías», el que más le gustaba. Lejos de una vida sedentaria, «se obligaba» sacando fuerzas de flaqueza para salir a dar su paseo. Eso sí, siempre maquillada y arreglada y pendiente del aspecto también de sus acompañantes. «Ponte bien el pelo, date la vuelta que te vea, colócate bien la falda, es que a su edad sigue siendo muy perfeccionista», declaraba Conchita.

Su gran actividad, su disciplina y una buena alimentación fueron los principales aliados para que Concha Polavieja alcanzase el siglo de vida. Tanto es así, que su vista se mantenía intacta por lo que le permitió disfrutar de una estampa inolvidable, rodeada de todos sus hijos, nietos y biznietos en el día de su cien cumpleaños. Más de 50 personas festejaron el centenario de su madre, abuela y bisabuela con una misa en Las Cigarreras y con una copa de vino para brindar por una mujer luchadora e incansable hasta el último día de sus cien años de vida.

Fotografía: Juan Flores