Adentrarse en Café del Valle es como profundizar en un oasis de naturaleza en plena ciudad. Enclavado en una vía de la que toman el nombre, Virgen del Valle número 8, aquí se respira un aire diferente. Todos los sentidos te transportan a un lugar tranquilo en plena naturaleza donde predomina el color verde. La idea de este original local parte de dos hermanos extremeños, Miguel y Jesús Tudela. Jesús ya tiene gran experiencia en el sector después de su paso por Madrid durante muchos años, y es quien imprime este estilo novedoso al local, cuyo ambiente te invita a evadirte de la ciudad. Miguel es arquitecto y, tras sufrir en primera persona el «arrastre» de la crisis, se ha arriesgado junto con su hermano en esta nueva aventura. «La clave del éxito es tener claro un proyecto y trabajar mucho. Y suerte, claro. Antes se emprendía por ocio o inversión y ahora por necesidad», explica satisfecho.

Y su proyecto ya se ha hecho realidad después de fraguarse durante meses. Apenas llega al mes de vida y Café del Valle ya se posiciona como una de las cafeterías más concurridas de la zona. El pistoletazo de salida fue un día que seguro no olvidarán: el 21 de diciembre de 2012. «Casi» el fin del mundo pronosticado por los mayas. «A la gente le ha gustado, los productos son de calidad, incluso nos dicen que parece que no están en Sevilla cuando vienen, tiene un aire totalmente distinto al resto de cafeterías», apunta Tudela. Y ahí radica su diferenciación, en romper con la imagen tradicional de cafetería y crear un espacio más luminoso, natural y, sobre todo, fresco y verde. La carta ofrece suculentas variedades tanto de bebidas y comidas. «Tenemos 13 tipos de té, gran variedad de café, zumos naturales, ginebra, coctelería con y sin alcohol, tartas, dulces, chacinas y panes de excelente calidad», apunta uno de sus propietarios. Y como objetivo de este local ubicado en el barrio de Los Remedios: recuperar la merienda. Así, destacan un apartado para tal fin en su carta. «Es una tradición, se han perdido locales históricos y queremos retomarlo, trabajar en ese concepto».

Entre las bebidas alcohólicas no falta la estrella indiscutible hoy día: la ginebra. Aquí los Gin Tonic tienen un sitio preferente y ya está en marcha el Gin Tonic sin alcohol. Y sobre todo, ahora que empiezan los buenos propósitos para el año nuevo – entre ellos ir al gimnasio-, pretenden potenciar las ensaladas en su oferta culinaria para deleite de los clientes. Aunque seguirán innovando, ya tienen en su carta algunos platos con sello de la casa, por ejemplo, el Pan del Valle, con queso chedar, carne mechada, cebolla caramelizada y tomate seco en aceite. O uno más atrevido como el Pan Salao, compuesto por guacamole y anchoas, con reducción de módena y frutos secos. Y el que siempre sorprende, Pan Mar y Monte, con morcilla, bacalao ahumado, puerros, y un toque de pimentón. Para los más golosos, «tenemos pasteles de Rufino de Aracena y de la tradicional pastelería Ambrosius, entre otros». Además, es también una cafetería vegana, es decir, con productos que «no contienen nada de origen animal».

Desde las 09.00 hasta las 23.00 horas aproximadamente, abre sus puertas cada día Café del Valle. Entre troncos de abedul, mesas que simulan ser estanques, piedras a modo de perchas en los baños… la naturaleza te envolverá en este novedoso lugar.