Javier S.R., el joven de 25 años condenado a cuatro años por un accidente en la avenida Juan Pablo II el día 30 de octubre de 2011, en que falleció una pareja de jóvenes, recurrirá la sentencia ante la Audiencia Provincial de Sevilla y pedirá su libre absolución, tal y como solicitó durante el juicio.

El abogado del imputado, Manuel Manzaneque, ha informado de que recurrirá en apelación ante la Audiencia Provincial la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 8, que condenó al procesado a cuatro años de cárcel por dos delitos contra la seguridad vial en concurso con dos homicidios imprudentes, por los cuales tanto la Fiscalía como la acusación particular solicitaron cinco años de prisión.

En este sentido, el letrado de Javier S.R. ha señalado que, en el recurso que elevará a la Audiencia, pedirá la absolución de su cliente y, de manera alternativa, «que no se le imponga la pena en el grado exasperado» por el delito de homicidio imprudente, ya que hay que recordar que la juez le impuso la máxima pena prevista por este delito.

Así, la propia juez dijo en la sentencia que «no logra imaginar un daño mayor, so pena que sea tan solo cuantitativo, toda vez que con su acción gravemente imprudente ha sesgado la vida de dos personas muy jóvenes», recordando que el imputado se saltó dos semáforos en rojo y que conducía bebido y a una velocidad superior a los 98 kilómetros por hora en el momento del siniestro.

En su sentencia, la juez señala que «hay que tener en cuenta que si la imprudencia grave fuere susceptible de graduación, la cometida por el acusado se situaría en un grado máximo, habida cuenta la gravísima infracción de las normas de circulación elementales cometidas -conducción etílica alta, doble velocidad de la permitida e inobservancia de dos semáforos en rojo consecutivos que le afectaba-».

La sentencia

En la sentencia, la juez Patricia María Rubio considera que el acusado circulaba sobre las 5,30 horas del día 30 de octubre por la avenida Juan Pablo II «tras haber ingerido una gran cantidad de bebidas alcohólicas» que «mermaban seriamente su capacidad para conducir, por pérdida de reflejos, atención y demás condiciones psicofísicas necesarias para mantener las habilidades imprescindibles» para un manejo «seguro» del vehículo.

El acusado, que circulaba a una velocidad superior a los 98 kilómetros por hora en una vía limitada a 50 km/h, llegó a la glorieta ubicada a la altura de las calles Costillares y Alfonso de Orleans y Borbón y «no respetó» dos semáforos en rojo, colisionando frontolateralmente con el lateral derecho del turismo en el que viajaba la pareja, que accedió a la glorieta estando su semáforo en verde, todo ello «sin que existan huellas de frenada o indicativas de maniobras de evasión».

A consecuencia del accidente, que fue presenciado por dos testigos, las víctimas fallecieron en el acto, añade la juez, que asegura que, en el momento de los hechos, las condiciones meteorológicas «eran buenas», mientras que la avenida Juan Pablo II «se encontraba perfectamente iluminada», tratándose de una avenida recta y «sin obstáculo alguno que impidiera la visibilidad».