Ya por los años sesenta la antigua Huerta de la Barzola se convierte en pocos años en una modernísima barriada, en la que el sector residencial estaba en pleno despliegue en las barriadas de la Cruz Roja, Pío XII, Virgen de los Reyes, Retiro Obrero y Miraflores. El auge de los nuevos establecimientos fue en aquellos tiempos otro de los reclamos para residir en la zona, este núcleo residencial sin duda necesitaba un cine para coger a los numerosísimos vecinos, en consonancia a la innovación que por aquellos tiempos se estrenaba en estas nuevas barriadas.

El Cine Delicias, propiedad de la empresa Macru formó parte del mundo cinematográfico sevillano, desde 1960 hasta principios de los años ‘90. Situado en el corazón de este enclave urbano, en la calle Juan Núñez número tres, nace el «Cine Delicias», a cien metros de la Ronda de Capuchinos. Un cine de estilo moderno, suntuoso.

Don Fernando Barquín y Barón, fue el arquitecto de este decidido proyecto, junto al aparejador Don Aurelio Garnica junto a la constructora Luis Rank hicieron la sala de cine más moderna de Sevilla  que trasladó el séptimo arte a los vecinos de la Macarena.

Pantalla cine deliciasYa por la época, fue considerada como un soberbio proyecto, «de todos aquellos adelantos de confort modernos que se conocían bajo signo de nuestro tiempo en sus más mínimos detalles, está dotado el local de una seleccionada técnica para la proyección de películas y un verdadero sistema de alta fidelidad con el amplificador ‘Quimel’ de tres canales», según narra el ABC de la época.

Se inauguró en 1960 y cerró sus puertas en 1996 para dar lugar a una gran superficie, en concreto un supermercado. La vida del Delicias se desenvolvió orientada tanto a las proyecciones de reestreno y de estreno. En el año 1981 esta sala presenció el estreno de «El lago azul». Fue presentando con un aspecto excepcional, con materiales encargados en su mayoría por empresas sevillanas más algunas de otras procedencias, casi todas ellas desaparecidas hace muchísimos años.

Debió resistir muchos avatares, sobreviviendo a la llegada del video, inclusive llegando hasta 1996, año este en que terminó su existencia. El lugar que ocupaba la sala, es actualmente una superficie comercial. Prácticamente se llegó al fin de los cines invernales de barrio, también se conoce el cine Lux de la calle Conde de Halcón.

Otra de las salas más antiguas de la ciudad: Cine Pío XII

Siguiendo con este recorrido, en la Macarena varias salas de cine fueron de las principales en la ciudad, muchos se preguntan qué pasó con la sala de cine que había en Pío XII, considerada una de las más antiguas de la ciudad.

¿Qué fue de aquel cine? Son algunas de las preguntas que se hacen los más veteranos cuando les pierden la pista a algunas de las salas de cine más antiguas de la ciudad. Antiguamente los solares que quedaban libres eran más accesibles para ser usados como cines de verano, esta era una de las formas de ocio más extendida en la ciudad, hasta que llegaron las nuevas tecnologías, con los ordenadores…

Con el paso del tiempo, cada vez más cines, han sido sustituidos por otro tipo de comercio, supermercados, tiendas de ropa o siguiendo la estela cultural han sido reconvertidos a teatros. En la barriada de Pío XII o la Cruz Roja, siempre quedarán en el recuerdo aquellos días en los que los cines eran punto de encuentro de multitud de personas, en las que se echaban buenos ratos en familia, o en compañía de amigos, teniendo que esperar largas colas para comprar una entrada.

A diferencia de lo que encontramos hoy, antiguamente las salas eran grandes y amplias, las primeras filas nunca se llenaban, la entrada en el patio de butacas era más barata, además de todo el personal uniformado que hacía que el cine fuera ese lugar mágico, con guiones que relataban, vivencias, lugares, dramas, romances,…un placer para los sentidos, encarnado a través de actores que ‘enganchaban’ al público, tampoco se puede olvidar a esa figura del acomodar para los retrasados, que sin mirar el reloj llegaban con la película empezada.

Estos espacios escénicos se constituyen como lugares que fueron construidos para albergar grandes estrenos, en el ellos también surgieron romances. Los recuerdos de niños que ahora son mayores y que paseaban por las calles de la ciudad, aquellos carteles de películas más importantes del momento sirven como testimonio de estos lugares donde se proyectan los sueños y la ficción hecha realidad.