Todo comienza hace 80 años cuando nace Miguel Vázquez Garfia, reconocida figura de la música litúrgica, profesor, compositor, organista y subdirector de la Escolanía Virgen de los Reyes a la que entraría a formar parte con tan solo 10 años. Este joven virtuoso del órgano y compositor de obras tan representativas como el «Himno de Sor Ángela de la Cruz», marcha de «Nuestro Padre Jesús Despojado», «Coronación Esperanza de Triana» y así hasta completar más de setenta piezas.

Considerado como uno de los mejores organistas de nuestro tiempo, dejó un legado impecable en su forma y ejecución fue el encargado de impulsar y formar a la coral de niños para la tradicional festividad del baile de los seises, en el día de la Virgen de los Reyes, El Corpus y La Inmaculada entre otros. Gracias a él surgió la nueva generación de seises que hoy conocemos junto con el Coro en el que se incluirían por primera vez niñas, allá por el año 79.

Ana María Robles, viuda de Vázquez Garfia y fiel defensora de la figura del seise, en recuerdo a la memoria del excelente músico con el que compartió los mejores años de su vida, quiere realizar este especial homenaje al seise, destacado como heraldo de una de las tradiciones más ancestrales de la ciudad de Sevilla que congrega cada año a muchos fieles y a personas que impulsan y valoran esta costumbre tan fervorosa y que viste de gala y orgullo las calles de la ciudad en una festividad emblemática y con mucha historia. Esta se remonta a los primeros años del Renacimiento, dividida en dos etapas, la de preparación de los niños cantores y la correspondiente a la danza sagrada, en el siglo IV como comienzo de la coral a cargo de niños y más adelante en 1512 aproximadamente los primeros bailes, esto se traduce en años de devoción y testimonio que certifican la existencia de esta singular imagen.

Este monumento, ya ha recibido el apoyo del Arzobispado y de otras entidades competentes como el Ayuntamiento. Ana María, seguirá luchando por emplazar en una calle de Sevilla una imagen, la del seise, admirada y reconocida en la ciudad desde antaño y que no sólo es un monumento vivo sino el reflejo de toda una vida a la constancia y dedicación de muchas personas y en especial de Miguel Vázquez Garfia, fiel representante y encargado de formar a la figura del seise durante un largo tiempo, hoy es su mujer la encargada de recoger el testigo de tanto trabajo y consagración a años de esfuerzo y vocación.

Ana María, muy unida a la cultura sevillana apuesta por dar reconocimiento a una institución que se merece este homenaje como representante de la historia más antigua de nuestras costumbres, en varios días señalados del calendario. Con una formación exquisita, estos niños representan a la Iglesia católica y la fe cristiana integrada en el pueblo a través de la danza sagrada y el canto.

La institución de los seises ha contribuido a subrayar, potenciar y mejorar una serie de valores humanos y religiosos entre el grupo de niños, con todo esto hace que se fomente la disciplina y seriedad a través de una educación humana y social.

Este monumento sería el culmen y reconocimiento a una larga trayectoria en la formación de valores humanos y religiosos que merece ser representado y admirado por todos los ciudadanos.