En un edificio anexo a la Basílica y distribuido en tres plantas, se expone desde hace tres años un amplio patrimonio de una institución cuatro veces centenaria. Se trata del museo El Tesoro de la Hermandad de la Macarena. Es un «espacio museístico donde se realiza un recorrido por la historia de la Hermandad. El itinerario lógico es visitar en primer lugar la planta baja, subir posteriormente a la segunda planta y finalizar en el primer nivel», explica Andrés Luque, profesor de Historia del Arte en la Universidad de Sevilla y hermano de la Macarena.

La planta baja es una introducción al fundamento de la Hermandad. «Son recuerdos que la caracterizan como relieves, corazas antiguas de los armados, prendas bordadas de Juan Manuel Rodríguez Ojeda o el paso de la Virgen del Rosario, con una peana del siglo XVIII de gran valor artístico», explica Luque. Junto a ellos, la denominada Sala Protocolaria, una «sala de recepciones autónoma del resto del museo, donde recibimos visitas como la del cardenal Rouco Varela o la Infanta Elena». Además, en esta misma sala se exponen elementos representativos de distintas etapas de la Hermandad de la Macarena, como mantos bordados de la Virgen de la Esperanza, medallas de 1971 y cuadros conmemorativos. Entre los objetos más destacados, las Reglas Fundacionales que, «a pesar de que datan del año 1595, están escritas en un lenguaje muy actual», comenta Luque. Varios textos ilustran las paredes, entre ellos, «el único poema que dedicó Federico García Lorca a la Virgen de la Esperanza»: «Pepín: ahora mismo en Sevilla visten a la Macarena. Pepín: mi corazón tiene alamares de luna y de pena». Aunque se desconoce a quién se refiere Lorca cuando habla de «Pepín». En el otro extremo de esta pequeña sala, una de las insignias de la cofradía, el estandarte de la Hermandad conocido como el «bacalao» por su forma.

En la segunda planta, se establece un recorrido por los inicios de la procesión. «Hay insertos medios gráficos, imágenes de la procesión y los momentos más significativos de la historia reciente de la Hermandad», expone Andrés Luque. Así, nada más entrar, el visitante descubre un enorme plano iluminado donde se destaca el recorrido actual de la Hermandad en la procesión de la Madrugada del Viernes Santo. En él, unos monitores reproducen momentos concretos de la procesión de la Macarena, «por lo que permite conocer la procesión en el marco urbano». «Es muy ilustrativo y un importante número de turistas no conocen las distancias, y aquí pueden comprobar el recorrrido de la Madrugada», afirma este profesor. Enfrente, una sala audiovisual donde se proyecta una película de Carlos Colón sobre la historia de la Hermandad y su devoción. Un objeto curioso y que se conserva como una importante pieza es un cajón de madera, que sirvió para proteger la imagen de la Virgen de la Esperanza en los días previos al estallido de la Guerra Civil, trasladándola fuera de su capilla. De esta forma, se pudo salvar la talla, que se ocultó en el interior de la casa de un hermano de la corporación «y se libró del incendio que destruyó la parroquia de San Gil». Al fondo de esta planta, una vitrina dedicada a un torero muy vinculado a la Hermandad y que donó parte de sus enseres, como Joselito El Gallo, al igual que la conocida cantante Juanita Reina. Aquí mismo se expone una fotografía de la Virgen vestida de negro, único momento en la que se ha vestido de luto y que tuvo lugar en 1920 por la muerte del torero.

El recorrido por la historia de la Macarena termina en la primera planta, donde se encuentran los dos pasos sin las imágenes titulares pero con todos sus elementos: Nuestro Señor de la Sentencia y la Virgen de la Esperanza. En su primer año, en 2009, el museo recibió unas 30.000 visitas, y en lo que llevamos de año ya han pasado por aquí más de 20.000 personas. En horario de 9 a 14 y de 17 a 21 y por 5 euros se puede visitar de lunes a domingo el Tesoro de la Macarena, donde se aprecia la identidad histórica de esta hermandad, su evolución hasta nuestros días, y cuya devoción traspasa fronteras.