Se ultiman los preparativos en la Peña Flamenca Torres Macarena. Pequeños detalles para que todo esté listo. Esta noche el salón se abarrotará de sillas para quienes acudan a ver la tan esperada actuación. En el tablao apenas quedan unos retoques.  De fondo, el cantaor ensayando. Hasta ahí todo es habitual cuando se organizan este tipo de actuaciones en esta peña tan señera. Sin embargo, algo es inusual. El artista, el protagonista del acto, es un joven japonés.

Desde Tokio procede Takamitsu Ishizuka, más conocido como Taka. Lleva más de 20 años dedicándose al cante, desde que con apenas 16 años viera a Paco de Lucía en un festival de televisión y quedara prendado de su arte. «Por influencia de mi padre, yo ya tocaba la guitarra clásica, pero a partir de este momento, empecé a tocar la guitarra flamenca», apunta Taka. Desde entonces, su vida gira en torno al cante. Prácticamente es un autodidacta que se ha ido formando a pie de calle. En sus inicios, cantaba sin entender las letras. «Tenía que buscar palabras en el diccionario para saber el significado», pero poco a poco, en sus viajes a España, fue aprendiendo castellano.

Ha recibido algunas clases de cante, pero la garra la adquiere con los artistas, escuchando discos y absorbiendo todo lo que huela a cante en varios rincones del país. Por ello, durante dos años, se traslada a una de las cunas del flamenco, el barrio de Santiago de Jerez. Ha pasado también por Madrid o Barcelona. Pero en 2006 regresó a su Japón natal.

«Vengo a España a menudo, para actuar, pero mientras resido en Japón, allí me dedico profesionalmente al cante», explica Taka. Confiesa que no es habitual que existan cantaores japoneses, pero él es un «apasionado» de este arte y asegura que es una música «única, con mucha libertad».

Es consciente de que, aún con una larga trayectoria a sus espaldas, «es raro ver a un japonés que cante flamenco. Por ejemplo, a nosotros nos resultaría impactante oír alguna letra japonesa cantada por un extranjero con pelo rubio». En Japón, afirma, es más habitual el baile, hay mucho aficionado, pero «yo quiero transmitirles que el cante también es flamenco». Desde soleá, seguiriya, bulerías, es un entusiasta de todos los palos. De vez en cuando incluso compone sus propias letras.

Esta noche actúa en una plaza difícil. Nervioso, pero con muchas ganas. «Lo que quiero presentar es a un asiático que canta flamenco, y mostrar que está siendo un arte global», apunta.

Esta noche, a las 21.30 horas, tendrá lugar el recital de Taka. En Sevilla, en la Peña Flamenca Torres Macarena, calle Torrijiano 29, finaliza su gira española de este año, después de haber pasado por Málaga y Ogíjares (Granada) acompañado a la guitarra por el jerezano Domingo Rubichi. Después, de vuelta a Tokyo, hasta la próxima gira. Quienes asistan podrán comprobar, dejándose llevar por su cante, que el Flamenco, sin duda, es un arte cuya enjundia ha traspasado con firmeza nuestras fronteras.