Rocío Bertos, monitora del taller de teatro lleva ocho meses trabajando junto con los alumnos del taller de teatro del Distrito Macarena en la adaptación de un clásico de Enrique Jardiel Poncela, «Un marido de ida y vuelta», con esta nueva versión titulada «Un marido de quita y pon», se trata de la una obra que resalta el humor más irónico de la época, provocó las risas de los espectadores que llenaban el teatro del Hogar Virgen de los Reyes, no cabía ni un alfiler en un estreno muy esperado y que dio comienzo a las 19.00 horas.

Los personajes elegidos se adaptan magistralmente a la escena, rezuman ese carácter añejo de la época, con ingenio han desarrollado una obra basada en la lógica inverosímil, con un marcado gusto por el absurdo, el sarcasmo y la ironía bajo la creación de situaciones y personas de lo más disparatados. Enrique Jardiel Poncela fue infravalorado en su tiempo con este estilo teatral porque no encajaba con el humor de la época y hoy tenemos claro que fue un adelantado a su tiempo ya que a lo largo de los años este estilo ha tomado fuerza para demostrar que ironía y disparate son la conjunción perfecta para hacer reír a todos los públicos.

Esta comedia se desarrolla en un salón, el tema, una fiesta de disfraces en la que cada personaje se identificaba a la perfección con su homólogo en la ficción. Representa un festín de socarronería, rancio abolengo y disparatada ironía, se trata de una pasarela de personajes ricos y colmados de extravagancias. La trama describe a tres personas principales, por un lado Leticia, disfrazada de Cleopatra encarna al personaje más caprichoso y arrogante, que vive una eterna juventud a pesar de sus años, le acompaña su marido Pepe, vestido de torero representa al esposo paciente, dócil, complaciente con su mujer y gravemente enfermo. Entra en escena Paco amigo de Pepe también enamorado de Leticia, la trama se desarrolla entre las idas y venidas de estos personajes por la conquista de Leticia, Pepe con la batalla perdida y a las puertas de la muerte pide encarecidamente a su amigo que no acepte casarse con Leticia cuando él muera.

Además de estos intérpretes principales un séquito de artistas acompaña a Cleopatra en el escenario ayudando sin éxito a elegir los complementos de su vestuario y convirtiendo el teatro de Virgen de los Reyes en todo un acontecimiento.

Las interpretaciones han corrido a cargo de Carmen Hidalgo como ‘Amelia’, ‘La señora Díaz’ por Pilar Rasero, Olalla Pino como ‘Gracia’, Dorinda Fortes como ‘Cristina’, Mari Carmen López, María del Mar Sánchez, María Álvarez, Isabel Flores bajo el nombre de ‘Etelvina’, el cura representado por Manolo Carranza, las dos invitadas encargadas de introducir la obra, Rocío Martínez y María Jesús Espigares. La ‘Doctora Ansúrez’, representada por Rosario Ruiz y que ante el inminente fallecimiento de Pepe dijo eso de “reúma, lo que tiene es reúma, ante la sorpresa de los allí presentes”.

La obra ha resultado ser todo un alarde de riqueza de vestuario, humor del absurdo y movimiento, una obra ágil, en la que destaca la personalidad más banal del ser humano, los engaños, ingenuidad, intrigas y conveniencias, predomina el aspecto servil de la mayoría de los personajes en contraposición con la dominación del rol femenino.

Ellos han encontrado los ingredientes exactos para divertir a un auditorio que ha disfrutado con un grupo de teatro que va tomando tablas en esto del teatro. Ya sorprendieron con su primera puesta en escena a través de la obra, Historia de una escalera’, de Antonio Buero Vallejo y ahora han fascinado al público de la Macarena con ‘Un marido de quita y pon’.