Victoria Herrera tiene las virtudes de una polifacética bailaora de pura sangre, pasional y con ese sentimiento unido al placer de una expresión muy presonal que demuestra a través de su cuerpo y alma y en la que exterioriza su forma de ser. Esa pasión innata que manifiesta a través de su baile. Hoy en día el arte no está pagado. Del baile dice que «es todo lo que he conocido, es mi vida».

Su estilo está marcado por la feminidad y elegancia en el escenario como característica esencial, combina a la perfección la dulzura femenina y el desplante y genio masculino como contraposición. Sus maestros han sido Matilde Coral, Manolo Marín y Alonso Pavón ellos le han otorgado ese carácter propio y singular que hacen de su baile una excepcional expresión artística.

Su dedicación es fruto del esfuerzo por querer mostrar y perfeccionar un arte que lleva innato desde la infancia. Lleva por bandera el arte a través del baile, ya que además de todos los beneficios físicos que reporta, «el baile me inspira vida, es una manera de alegrar el alma, es muy bello, sobre todo si lo disfrutas, creo que es muy importante que la persona que le gusta bailar descubra lo que es hacerlo por placer, es lo más maravilloso que una persona puede experimentar en su cuerpo y en su ser».

El baile le ha llevado a trabajar en las películas «Flamenco» y «Sevillanas», de Carlos Saura, ahí tuvo la oportunidad de conocer a los mejores artistas del mundo del flamenco, Rocío Jurado, Camarón, Lola Flores entre otros. «En ese momento me encontraba en el cielo, yo era todavía estudiante y estar con los más grandes fue una experiencia única para mí», señala. Además, Victoria Herrera, creó su propia academia de baile y sus alumnas en aquel tiempo también aparecieron en la película «Flamenco».

Cuando me subo al escenario no veo a nadie, es como un espejo en el que me veo reflejada, un espacio en el que demostrar lo que yo siento y expreso a través de los movimientos, lo que soy, una mujer que lleva el baile en lo más profundo de su ser.

Trayectoria y formación
Su trayectoria como bailaora comienza con Alonso Pavón, uno de sus primeros maestros, él se encargó de formarla en los palos del flamenco y sevillanas, aconsejó a sus padres que era una buena ocasión para que Victoria entrará en la carrera de Danza Española, ahí se instruyó en el arte del baile estudiando a los clásicos como Albéniz, Lecuona, Granados. También conoció en profundidad el flamenco y el baile regional así como la anatomía dedicada a la danza, la música, el arte dramático y la expresión corporal.

Con 17 años hizo 2 años de prácticas en la escuela de Matilde Coral, entró en el casting del ballet de Carmen Mota. Cuando finalizó, comenzó la moda del baile de salón y decidió aprender baile de salón, tras convalidarle sus estudios de danza española. Su estilo artístico ha llegado a Francia, Inglaterra, Alemania y Portugal, en otros países valoran mucho el baile flamenco, incluso «me ponían la alfombra roja desde el camerino hasta el escenario, valoran mucho a los artistas».

Lleva dando clase desde los 15 años, con 19, entró a formar parte del ballet de Carmen Mota, estuvo cinco años, y desde allí se marchó a Londres, al tablao flamenco Tottenham Street y después a Frankfurt. En el baile, se caracteriza como una persona que nunca termina de aprender y crecer y a pesar de su marcada formación académica y sus títulos, es humilde y dice que nunca dejará de aprender. En su afán por aprender, ha tocado todos los palos en el mundo de baile, ha incorporado en su haber los estilos más actuales, como danza moderna, funky o hip-hop.

A lo largo de todos estos años no ha querido quedarse estancada y continúa innovando en todo lo que presenta, «creo que toda persona tiene que ser emprendedora y creativa, me gusta conocer las danzas nuevas que van surgiendo, si no, de otro modo la cultura se estancaría».

Actualmente, el Distrito Macarena, tiene la oportunidad de tener a esta gran profesional del baile entre sus formadores, son muchos los alumnos que señalan las virtudes de Victoria o Vicky como la suelen llamar, y de ella destacan la especial implicación en sus clases de sevillanas y palillos, el interés por mejorar, la paciencia y la convivencia que llevan a cabo más allá de las clases. Ofrece formación tanto para niños, como para adultos, sevillanas, rumbas, baile latino y baile de salón.

Disfrutar de un buen baile es como un rito, es una entrega de todos los sentidos a un arte natural que se vincula a los sentimientos y emociones más elementales del ser humano.