La pasada semana finalizó la obra de reestructuración de la confluencia de las calles Previsión y Llerena, para mejorar el tráfico y la seguridad. En dicha intervención, se ha ampliado el acerado existente y se han mejorado los rebajes, incorporando el mismo piso que en el resto de actuaciones que se están llevando a cabo en la actualidad: en color teja y con un dibujo completamente distinto que ayuda a las personas con diversidad funcional, y con dificultad visual, a encontrar los pasos de peatones.

En términos urbanisticos, se denomina barrera arquitectónica a aquellos obstáculos físicos que no permiten a determinados grupos de la población acceder, llegar, o incluso moverse por una zona o un edificio. Se trata del tipo más conocido de barrera de accesibilidad, ya que está presente en el medio físico y es la que resulta más evidente a toda la sociedad actual.

Por ejemplo, los bordillos de las aceras o los pasos de peatones son barreras arquitectónicas, ya que impiden que las personas con sillas de ruedas puedan desplazarse fácilmente por las calles de la ciudad. También lo son las escaleras, o las rampas cuya pendiente máxima está fijada en España por las normas nacionales, autonómicas y locales en un 12% como máximo.

Y es por ello, que en el Distrito Macarena, desde la llegada del actual equipo de gobierno, se está trabajando, día a día, por tener en este Distrito unos barrios más accesibles a todos y cada uno de los vecinos y vecinas que lo habitan.

Desde el año 2011, se han llevado a cabo tanto actuaciones puntuales para la creación de nuevos rebajes de acerado en las calles León XIII, Real de la Jara, Albaida, Doctor Jaime Marco o Fray Isidoro de Sevilla, entre otras, como intervenciones en aquellos ya existentes y que se encontraban en estado deficiente.

Ha habido incluso barrios en los que se ha llevado a cabo una actuación integral, como es el caso de Retiro Obrero, zona en la que reside un elevado número de personas mayores, y en los que los rebajes se habían convertido, no sólo ya en una petición histórica, si no que se trataba ya de una auténtica necesidad para dichos vecinos y vecinas.

Por último, otro de los aspectos en los que el Distrito Macarena ha trabajado, de la mano de Lipasam, para la construcción de una zona más accesible, ha sido en la instalación de manera experimental y más tarde de manera definitiva, de los contenedores para residuos adaptados a personas con movilidad reducida. Contenedores que vienen a resolver un problema que habitualmente no es perceptible a aquellos que no tienen ninguna discapacidad, pero que para quienes la tienen, se hacía imposible hasta la fecha: poder depositar sus residuos sin tener que acudir a terceras personas que les prestasen su ayuda.