Rafael confiesa que no tiene «paciencia». Es la primera vez que asiste al taller de pintura que se imparte en el centro cívico Hogar San Fernando y por delante tiene su primer lienzo que pinta a óleo. «Me gusta mucho, me gusta dibujar, pero carezco de paciencia. Ahora estoy peleando con las mezclas de los colores», explica mientras continúa dando pinceladas en su primera obra, un paisaje que poco a poco va tomando forma y color. «Primero hemos pintado con carboncillo, y ahora ya nos hemos puesto con el óleo. En el lienzo se hacen unos trazos para tratar de orientarte, para saber en este caso dónde están los árboles, y encima vas pintando», comenta.

Su hija, Reyes, también asiste a este curso y asegura que desde pequeña le ha llamado la atención la pintura. «En el instituto siempre elegía Dibujo Artístico, pero cuando terminé la carrera, y por trabajo, no he podido dedicarme a ello. Ahora he visto un hueco y he aprovechado para apuntarme al taller», afirma. «Es la primera vez, aún tenemos los tubos de óleo sin estrenar», señala entre risas. A diferencia de su padre, temple y calma no le faltan. «Me paro en los detalles, tengo mucha paciencia». Al final de curso, entre padre e hija casi podrán hacer una «exposición» en casa con las obras realizadas en el curso. «A ver si nos cuelgan alguno», bromea Reyes.

Por su parte, a Mª Dolores Gallego le gusta innovar y bien lo muestra su creación. Mediante una pasta, esta ceramista de profesión ha puesto relieves a su lienzo que simulan el marco de una ventana. «Me encanta experimentar. En casa no hay forma de hacer óleo porque lo tengo todo dedicado a la cerámica, y ésta era la oportunidad», declara.

Todos los miércoles por la tarde acuden al taller de pintura con todos los utensilios necesarios y ataviados con sus batas blancas siguen las directrices de la monitora, Carmen Tomás, una profesional que cada semana expone en la Plaza del Museo. «Hay gente de todas las edades y niveles. Normalmente, empezamos usando el carboncillo para que se suelten, y luego pasamos al óleo. Hacemos una cuadrícula sobre el lienzo para que sea orientativo a la hora de dibujar», apunta mientras ayuda a unos de sus alumnos con su bodegón. Al final de curso, también pintarán con acuarela, «aunque es más difícil ya que no puedes rectificar mientras que con el óleo sí puedes».