Loli Durán lleva más de 10 años impartiendo clases en el taller de Corte y Confección del distrito Macarena. Más de treinta años dedicada a esta pasión convertida en profesión. En sus clases utiliza un sistema de patronaje sencillo y fácil de aprender, empleando medios como una pizarra, un espejo y un maniquí para probar la ropa. «Mi trabajo en el distrito me llena mucho, y me consta que las alumnas están encantadas con estas clases y esto me gratifica aun más». Entre los asistentes, hay personas «más habilidosas que otras», pero tanto jóvenes como veteranas se adaptan rápidamente. Y es que actualmente, y debido a los tiempos que corren, son muchas las personas que no pueden permitirse el lujo de comprarse, por ejemplo, un traje de flamenca para lucir en la Feria de Abril. «Este taller te da la oportunidad, de poder hacer hasta 5 trajes, con todos sus detalles, y en muchas ocasiones en un tiempo récord».

Pepa es una de las alumnas que asiste a las clases de corte y confección de Loli. El pasado año se hizo tres trajes, y este año ya va por el cuarto. «Con los conocimientos que he adquirido en estas clases me he hecho ya tres trajes de flamenca, uno para mí y otros dos para mis dos hijas, compro la tela y me ahorro tener que pagar a una costurera y así me lo hago a mi gusto», explica satisfecha.

«Con dos ó tres metros de tela te puedes hacer cualquier prenda, con las medidas exactas, además, este tipo de diseños, normalmente suelen tener otro aspecto, son vestidos artesanos, con más vuelo que los que se pueden adquirir en cualquier tienda, y lo más importante, se trata de una creación original, en la que cada alumna puede sentirse diseñadora de su propio vestuario, ya que cada una de ellas le da su toque personal, y elige un estilo diferente», explica Durán. Asimismo, en la clase, disponen de máquinas de coser y cuentan con mesas grandes para poder trabajar más cómodamente. En los comienzos del taller se suelen hacer, como mínimo, uno o dos trajes.

Al finalizar el curso y con la experiencia adquirida, todas se sienten orgullosas por el trabajo realizado y por los buenos momentos compartidos en estas clases. Carmen, otra alumna del taller, afirma que «hace cinco años que estoy con Loli, a pesar de llevar tanto tiempo, sigo aprendiendo cosas nuevas, estoy muy a gusto en este taller, para mí se trata de una enseñanza que requiere muchos años de aprendizaje».