El portavoz del PSOE Juan Espadas y la concejala Adela Castaño han mantenido esta semana un encuentro con entidades y colectivos del Polígono Norte en un desayuno de trabajo «para obtener la radiografía condensada de la realidad social que vive un barrio que ha necesitado tradicionalmente el apoyo constante de su Ayuntamiento y que ahora está notando la ausencia hasta del distrito como intermediador necesario de las soluciones a sus problemas».

Entidades sociales y vecinales, la comunidad educativa y comerciantes dibujan una realidad deteriorada que se ha visto seriamente empeorada por la incidencia del paro –«que se ceba en el distrito»- y de la situación económica, como describen desde la directiva del colegio Blas Infante.

En este contexto social, que se acumulen asuntos cotidianos de mejora urbana no resueltos por el distrito, como son los problemas de limpieza en las calles, el deterioro de acerados y zonas de paso con alcorques destrozados, la poda general o el descuido en jardines, así como que se eche en falta una apuesta municipal por el barrio que podría concretarse en una zona lúdica que dé opciones de ocio a los jóvenes –como proponen desde el instituto ‘Inmaculada Vieira’-, «contribuye a empeorar la convivencia y supone para los vecinos la constatación de que su Ayuntamiento los ha abandonado», explica el portavoz socialista.

Así, Espadas propone un plan integral que incida de manera directa en lo que los vecinos piden para la transformación del barrio: «medidas de empleo que no pasen por apuntarse a una bolsa de Lipasam en la que encima cobran 15 euros por inscripción, escuela taller, formación (como plantea la plataforma SURGE), buen funcionamiento de las unidades de atención en servicios sociales y saber que cuentan con el apoyo constante de un distrito activo que escuche, que tome nota de las necesidades y marque la forma en la que buscar soluciones. No es normal que el colegio comunique que tienen mano de obra voluntaria disponible para pintar y el distrito no se preocupe de buscar el material, por ejemplo».

«Ya no es suficiente con parcheos puntuales o zafarranchos. Y debe mejorar además el clima de relación con el distrito. No es la primera vez que pedimos al alcalde que medie con la delegada del Distrito Macarena ante la afrenta permanente en la que ha convertido las quejas naturales de los vecinos por situaciones cotidianas y exigencias de mejoras que son solucionables», explica Espadas que vuelve a recibir la desatención y la crispación como denominador común de entidades y ciudadanos que siguen sin éxito el cauce natural de plantear propuestas en las juntas municipales.

«Es necesario que se serene la situación y que, de manera constructiva, coordinada y con el mayor consenso posible, se configure una hoja de ruta de las necesidades sociales y urbanas que presenta el barrio, se establezca un compromiso de ejecución temporal y un presupuesto con el que conseguirlo», plantea Espadas recogiendo la demanda ciudadana de constituir para el Polígono su plan integral «como el que tienen otras zonas de la ciudad».

En el plan integral deben incluirse las inversiones necesarias para la mejora del espacio urbano degradado, una apuesta real del Ayuntamiento por el barrio, al tiempo que para el desarrollo de los planes de incidencia social y laboral.