La clausura de los talleres ha tocado a su fin, el público ha disfrutado de una gala cargada de humor, entusiasmo y talento. Estos talleres son un ejemplo más de la gestión llevada a cabo por el distrito Macarena durante más de tres años y es que solo en el presente año más de cinco mil personas han accedido a alguno de los 171 talleres. El balance de finalización de talleres y la gala evidencia la superación personal como seña de identidad entre los alumnos y la satisfacción por los cursos realizados.

La jornada ha dado comienzo con el taller de lengua de signos, en el escenario los alumnos han interpretado la evolución, desde que nació esta forma de comunicación hasta la actualidad. Las lenguas de signos cumplen fielmente con todas las características formales del lenguaje humano, poseen una gramática visual rica y propia. Sobre el escenario los alumnos han ilustrado este proceso. El taller de corte y confección, flecos, baile urbano y teatro, baile y psicomotricidad, entre otros ha manifestado la interculturalidad propia del barrio de la Macarena. Son muchos los alumnos de otros países que residen en este barrio y por lo tanto son usuarios de los talleres que ofrece el distrito.

Humor y talento en la gala de clausura de los talleres de la Macarena«El Coro Tres Estaciones» ha dedicado unos tanguillos al distrito Macarena, con el humor propio de esta agrupación, la de Flora Pozo, dice así: «échame una mano prima que llevo muchos papeles, si tú me los echas te compro un ramo claveles»…este y otros detalles se han revelado sobre el escenario, de esta manera ha hecho su especial mención al personal del distrito. Las alumnas de este taller llevan ensayando en secreto este tanguillo en el que se ha destacado la figura de coordinadores, así como la de la delegada, Evelia Rincón, el director Francisco Carreño y José María González, subdirector. En esta interpretación han intervenido todas las alumnas entre las que se encuentran, Lorenza, Patrocinio, Petra, Carmen, María del Pilar, Elena, Pilar, Felisa, Aurora, Victoria, Carmen, Amparo Esperanza, Pastora, María Teresa, María Francisca, Mari Ángeles, Francisca, Dolores, Trinidad, Josefa, Rosario, Rocío, Teresa,  Cristina, Ana María, Cristobalina, María Luisa, Manuela.

La sorpresa de esta edición ha venido de la mano de otro taller de Flora Pozo y sus alumnas con el género de la Zarzuela a través del espectáculo de «La Verbena de la Paloma», no han faltado los chulapos, el boticario, el sereno, el guardia, los celos mal reprimidos, aquellos personajes castizos muy característicos del viejo Madrid del siglo XIX que han deleitado a un público expectante, «sacar este proyecto adelante ha requerido buenas dosis de paciencia, amor y mucho humor, es complicado coordinar a tantas personas, pero lo hemos conseguido, los alumnos que forman este taller van desde los 60 a los 92 años», afirma Flora.

Se llena el escenario de color, ataviadas con vestido negro, madroños rojos y capotes de grana y oro, las alumnas de terapia a través del baile deslumbran en un alarde de color y movimiento en el que bailan al son de la música, «Viva el pasodoble» se escucha de fondo, una interpretación en la que han exhibido capote en mano destacando de esta manera la fiesta nacional por excelencia. La danza del vientre es otro de los talleres que crea especial interés entre el público, destacan por la indumentaria repleta de brillos, lentejuelas, transparencias, movimientos pausados, acompañados por la música propia de esta danza oriental. Las alumnas han bajado del escenario para compartir con el público este baile tan sensual.

Se clausura esta jornada con la buena cocina de los talleres de cocina andaluza y española, el exterior del teatro se llenó de público para degustar las tortas sevillanas, papas aliñadas, croquetas de chorizo queso y nueces y bizcocho de naranja, en el taller de cocina internacional los protagonistas fueron los platos orientales con sushi y nigiris. En cocina tradicional y para principiantes, Manolo Rincón junto a sus alumnos realizó empanadas colombianas con salsa, pastel de puerros griegos y como postre Strudel de manzana, pastel típico alemán.