María del Mar Tristán Doblado, hija del actual director, es la primera mujer que ha entrado a formar parte de la Banda del Maestro Tejera y la primera que se incorpora a la formación musical desde su fundación en el siglo XIX.

Esta joven promesa comenzó su andadura en la música a los 8 años con la flauta travesera, «llevo la música en la sangre», forma parte de una agrupación que continúa con más de tres generaciones de músicos. Por motivos de estudio tiene que dejar la música durante 5 años y es en 2008 cuando entra a formar parte de la banda hasta el día de hoy.

Los comienzos fueron duros, «no conocía a nadie, pero desde que entré me han acogido como a una compañera más». Era la única mujer que entró a formar parte de esta banda que cuenta aproximadamente con 56 músicos y más de un siglo de antigüedad, «al principio, como es normal, al ver a tantos hombres te quedas expectante, pero todos nos adaptamos enseguida, me alegro de estar aquí, estoy muy a gusto». «Tengo a mis espaldas una gran responsabilidad, se trata una banda seria y con personalidad, para mí es de las mejores, ¡qué te voy a decir yo! , esta banda la llevo en la sangre de aquí proceden mis raíces, mi abuelo, mi padre, llevo escuchando los acordes de sus instrumentos desde pequeña».

La ilusión de María del Mar es quedarse en la banda que la ha visto crecer y hacerse mayor como su padre o su abuelo, en un oficio que no sólo identifica como una salida profesional sino como el lugar donde se ha formado su vocación, «quiero estar aquí hasta que Dios lo quiera, vivo por y para la música». Destaca el repertorio, «tocamos muchos palos, desde marchas procesionales hasta pasodobles, tenemos mucha apertura de repertorio».

Un músico, aparte de la formación académica «creo que tiene que reunir unas cualidades fundamentales como humildad y compañerismo, en definitiva que esté para los momentos buenos y malos».

Mi principal motivación es que quiero llegar a ser en un futuro una buena directora, seguir en la misma dirección en la que se ha trabajado en la banda desde su fundación. Para valorar unos buenos acordes hay que sentir la música, tener buen oído y gusto, con estas cualidades todo el mundo puede llegar a disfrutar de una buen concierto.